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Durante los últimos años han sido variadas las figuras de profesionales que han trabajado en el ámbito del desarrollo socioeconómico local, es decir en proyectos de desarrollo económico cuyo objetivo final era repercutir positivamente en la sociedad a través de la generación de actividad económica que posibilitase un medio de vida digno a la población local.

Principalmente, aunque no únicos, técnicos de Grupos de Acción Local, de Nuevos Yacimientos de Empleo y como no Agentes de Empleo y Desarrollo Local (con diferentes denominaciones según la comunidad autónoma de origen, aunque surgidos de la misma normativa), han configurado un colectivo homogéneo en cuanto a sus objetivos y heterogéneo en cuanto a los perfiles profesionales.

A nivel general los balances que han hecho de estas figuras las diferentes Administraciones implicados han sido siempre muy positivos, especialmente en aquellos programas desarrollados en el medio rural. Sin embargo la gran mayoría de estos profesionales han sido figuras de carácter temporal, sometidas a la disponibilidad presupuestaria.

Desde 2011, con más repercusión en unas comunidades autónomas que en otras, se ha producido una pérdida generalizada de estos puestos de trabajo. La principal consciencia para la sociedad ha sido la falta de un referente cercano en el territorio para los  emprendedores, los autónomos, los empresarios locales y otros colectivos  a los que venían apoyando. Y para los profesionales del desarrollo socioeconómico  local ha supuesto la pérdida de su empleo.

Ante la situación, habitualmente dramática, de encontrarse en desempleo se les plantean diversas preguntas. Unas catastrofista “¿qué voy a hacer?”, otras de previsión “¿saldrá otro programa en que pueda encajar mi perfil?”, otras reubicantes “¿valdré para hacer otra cosa?”, y un largo etcétera mediatizado, además, por la situación personal de cada profesional. No hay que olvidar que una gran parte de estos profesionales lleva más de una década, adscrito a diferentes programas, trabajando y formándose en todo lo relacionado con el desarrollo socioeconómico local.

Todos estos profesionales parten de una formación universitaria variada pero sin embargo han compartido entornos de trabajo, problemáticas, metodologías e inquietudes. Han tenido posibilidad de trabajar con otros profesionales del desarrollo local, unas veces en equipos multidisciplinares y otras esporádicamente. Todo lo cual ha ocasionado que hayan adquirido una serie de conocimientos, desarrollado habilidades y destrezas, mostrado sus valores y desarrollado sus capacidades personales. Es decir, han sido generadores de competencias profesionales.

Sin ánimo de ser exhaustivo, mencionar algunas de las competencias profesionales que han podido ser desarrolladas por estos profesionales:

Competencia de aprender a aprender: Todo buen profesional del desarrollo local ha tenido que estar abierto al aprendizaje, analizando y racionalizando las diferentes situaciones que ha vivido en su trabajo. La escucha continua a los usuarios y la percepción a las realidades cambiantes de su entorno obligan a ir adaptando la metodología de trabajo, aprendiendo valiosas lecciones en base a la experiencia.

Competencia para el manejo de la información: Información facilitada por el usuario, información estadística, información jurídica, etc. uno de los mayores logros profesionales ha sido el saber sintetizar y encauzar toda esa información para facilitar la plasmación del proyecto, propio o del emprendedor, con el que esté trabajando.

Competencia para el manejo de situaciones: Durante su trabajo ha tenido que ir diseñando diferentes escenarios a la par que buscando la mejor forma de afrontar y administrar las situaciones y recursos con que ha contado o podría contar. Esto también ha permitido desarrollar la capacidad para elaborar procesos de toma de decisiones y ejecutarlas.

Competencias lingüísticas-comunicativas: Tanto a nivel oral como escrito ha tenido que usar el lenguaje para  exponer, argumentar  y convencer, siempre desde el respeto. No hay que olvidar que el desarrollo socioeconómico local conlleva una alta dosis de proselitismo.

Por ejemplo, cada vez que se ha atendido un proyecto emprendedor, o cada línea de trabajo con que se entraba en contacto, ha supuesto tanto formarse como informarse sobre la materia, saber transmitir lo anterior, conocer los recursos de apoyo y cómo manejarles, etc. es decir se ha abierto la mente y ampliado los horizontes.

Estas competencias han de servir para que los profesionales del desarrollo socioeconómico local se reivindiquen a la hora de acceder a un puesto de trabajo, ya sea en su sector o en otro. Y son vitales en el proceso de reinvención que exige el desarrollo de una carrera profesional. Es difícil encontrar figuras que hayan sido tan polivalentes, que hayan tocado tantas áreas de conocimiento en un puesto de trabajo, que hayan sido tan flexibles a la hora de adaptarse a las situaciones que se les planteaban.

¿Crees que este trabajo te ha permitido desarrollar nuevas competencias profesionales? ¿Las consideras importantes de cara a desarrollar tu carrera profesional?