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En los últimos años ha proliferado la palabra “emprendedor” para designar a aquellas personas que inician una apuesta económica por su cuenta y riesgo, con independencia de su dimensión o sector de actividad, frente a vocablos veteranos como son los términos “profesional independiente”, “autónomo” o “empresario”, con los que se venía designando tanto a los que iniciaban una actividad como a los que asumían el control de la misma ya constituida. Sin embargo la imagen transmitida por los medios de comunicación y los discursos oficiales está sesgada y es excluyente para la mayoría de las personas que forman este colectivo.

En este artículo se pretende visualizar la proyección que dan los medios de comunicación sobre la imagen del emprendedor. Para ello se propone un ejercicio muy sencillo: Poner el término de búsqueda “emprendedor” en Google, luego pinchar en la búsqueda de “imágenes”. A continuación, abrir una nueva pestaña y buscar “autónomo”, comparando las imágenes que lo ilustran. Las diferencias son bastante sustanciales. Sin olvidar, como anécdota, que en la búsqueda sugerida de imágenes relacionadas se encuentran “autónomo chiste” y “dibujo autónomo”. Luego si se desea profundizar en el tema es interesante observar los demás apartados de búsqueda, web, noticias, etc.

Siguiendo con el ejercicio anterior, si se avanza en los contenidos de la búsqueda se observa que dos son las características con las que desde los medios de la información y comunicación se define al emprendedor: urbanita y tecnológico.

Los medios de comunicación y los bancos de imágenes suelen mostrar a un emprendedor de entorno urbano, y no un entorno urbano cualquiera: rascacielos, amplias oficinas, y soportes tecnológicos por doquier son algunos de los ejemplos que pueblan estás imágenes. Lo habitual es encontrar imágenes de gente trajeada con maletín en actitud proactiva, superando obstáculos, alcanzando metas o explicando en una junta directivas gráficas de valor ascendente. En algunos casos los varones no llevan corbata y visten desenfadados, con barba de tres días que lo asemejan a un modelo en un anuncio de perfume masculino.

Más que por las imágenes, es a la hora de buscar contenidos donde se encuentra al emprendedor tecnológico, y que no lo es porque use este canal para promocionar y/o comercializar su producto, sino porque su negocio se basa en especial en internet y diseños de software informático.

También las administraciones públicas han contribuido a transmitir estos estereotipos e imágenes distorsionadas sobre los emprendedores; en especial aquellas de mayor dimensión o de ámbito urbano, olvidándose de una gran parte de profesionales que desarrollan su trabajo dentro de sus límites geográficos. No obstante hay que reconocer frente a aquellas la labor de las administraciones locales de territorios eminentemente rurales, conscientes de sus recursos de base local y que siguen apostando por ellos. En especial los relacionados con temas agroalimentarios, forestales o de servicios a la comunidad.

Sin embargo, es tan emprendedora la persona que da la imagen estereotipada, como un fontanero, un agricultor, un dentista, un artesano, o un fabricante de tuberías, ya que para todos y cada uno de ellos emprender va a conllevar, entre otros:

  • Arriesgar su capital, talento y tiempo.
  • Encontrarse con imprevistos, que les hundirán o fortalecerán.
  • Desarrollar sus capacidades de gestión en la actividad.
  • Confiar en otras personas, aun a riesgo de ser engañado.

Desde esta perspectiva se hace interesante apostar por una política integradora, que reivindique las distintas imágenes del emprendedor, mostrando al público en general que tanto valor tiene un tipo como otro, y que con independencia del número de puestos de trabajo que genere como de su proyección internacional ambos son necesarios para el tejido económico de un país.

¿Consideras que se debería promocionar más la imagen real del emprendedor? ¿Cómo? ¿Consideras que la imagen estereotipada daña a los emprendedores como colectivo, o que les es beneficiosa?