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No cabe duda de que estamos viviendo años muy duros para la actividad económica local. Quizás lo peor haya ya pasado, puede ser, no vamos a entrar en un baile de cifras, pero es indudable que la crisis de estos años se ha cebado especialmente con los negocios de este ámbito, muchos de los cuales han tenido que cerrar  y, en el mejor de los casos, los que han perdurado lo están haciendo en condiciones muy difíciles.

El cierre de un negocio desde luego es casi siempre una mala noticia desde la perspectiva del empleo y de lo que en términos de aportación a la economía general aporta. En el caso de los negocios locales, además, hemos de sumar otras consecuencias difícilmente cuantificables, pero palpables para todas las personas que viven en el entorno, y es que la actividad económica local contribuye significativamente a generar un modelo de vida más social a través de la integración del negocio en cuestión en aquel. Esto es evidente desde una perspectiva de barrio, distrito o pueblo, por no hablar de la de determinados colectivos, como puede ser el de las personas mayores, por poner un sólo ejemplo.

Sin embargo, el mayor reto queda para los negocios que continúan funcionando, ya que éstos tienen que hacerlo en condiciones muy adversas y en un entorno cambiante y poco proclive al consumo local. Los cambios y políticas sobre el ámbito local acontecidos en las últimas dos décadas han puesto a la actividad económica allí ubicada en un auténtico brete. Quedar relegada a un segundo plano en la ordenación urbanística, tener que ejercer una competencia imposible con las grandes superficies, quedar fuera de las principales redes de comunicación, la brecha digital, el cambio incentivado en los hábitos de consumo, el papel secundario que ante el consumidor ahora desempeña, o no formar parte de un sector entendido como estratégico por las políticas del momento, son sólo algunos de los retos que la actividad económica local, tanto urbana como rural, llevan afrontando desde hace varios años.

Sin duda el nuevo paradigma trae nuevos retos para la actividad económica local, pero hemos de pensar en que no sólo a ésta, pues el reflejo que tiene en el ámbito en que se inserta (o ha dejado de hacerlo) no es cuestión baladí, dado el papel fundamental que juega en la vertebración social. No es asunto que trataremos en este artículo, pero todas aquellas personas que realizan políticas municipales o sectoriales deberían planteárselo seriamente ¿todo lo que se ha realizado en los últimos años responde al modelo de sociedad que realmente queremos?

Sin embargo, no todo es negativo para los negocios locales. Si bien dependen de muchos factores (naturaleza, ubicación, financiación, estrategia de mercado, etc.), también es verdad que tienen en sus manos la oportunidad de superar los contratiempos y de incrementar la oferta de valor que dirigen a sus clientes. Se trata de abordar mejor la forma en que se presta el servicio poniendo en evidencia las ventajas que para el cliente tenemos, con una clara intencionalidad de ayudarle a pensar en local gracias al servicio que le damos, fidelizándole para capturar más ventas, y posibilitando la viabilidad de nuestro negocio, que seguramente será importante no sólo para el entorno, sino también para otros negocios.

Por todo esto en los próximos meses iremos abordando las ventajas y desventajas que los negocios locales tienen, conscientes de que juegan en un tablero difícil, pero también de que tienen muchas fuerzas que pueden explotar y de que además deben gestionarlas sabiamente.  Queremos hacer un análisis libre de todo victimismo; proactivo y práctico, en clave interna. Por lo tanto, y con una cadencia trisemanal, iremos abordando diversos aspectos que constituyen el espectro de desventajas y fortalezas de los negocios locales, intentado ser pedagógicos. Los ámbitos temáticos que abordaremos serán los siguientes:

(1) Emprender en clave local.
(2) La gestión del negocio local.
(3) Los recursos humanos.
(4) El producto y/o servicio.
(5) La relación con el cliente.
(6) La financiación.
(7) La gestión de la marca.
(8) La relación con el entorno.
(9) El uso de la tecnología.
(y 10) Marketing para negocios locales.

Esperamos con esta serie cumplir el doble objetivo de servir de utilidad a aquellas personas que tengan un negocio local y de contribuir al pensamiento en local de la actividad económica, pues nos va en gran medida nuestra calidad de vida.

Según vayamos publicando los diversos artículos iremos actualizando éste con las correspondientes entradas. Por supuesto, cualquier sugerencia será bien recibida y, en su caso, abordada.

¿Cuál crees, en base a tu realidad, la importancia que tiene la actividad económica local para tu entorno? ¿Destacarías, en base a tu experiencia, algún elemento de análisis más digno de tratar?