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No nos gusta hablar del cierre de negocios, preferimos ser positivos y pensar que toda actividad puede ir bien, según nuestra propia expectativa. Sin embargo, es innegable que el cierre de un negocio es parte del ciclo de la actividad económica, y que como tal ha de ser abordado para afrontarlo con garantías, una vez proceda, que esperamos no sea el caso.

La sensación es indescriptible, de bajón, un sudor frío que nos pone en alerta ante la posibilidad de materialización de uno de nuestros mayores temores. A veces, muy pocas, es una liberación, pero por lo común la perspectiva de cierre de un negocio es una de las peores pesadillas de cualquier empresario, por lo que conlleva. Sueños frustrados, dificultades económicas, responsabilidad ante terceras personas, la estigmatización del fracaso, incertidumbre ante el futuro, etc. Un negocio normalmente se lleva por delante todas las ilusiones y esfuerzos de la persona que lo ha fraguado y sufrido, que le ha dedicado todo su tiempo y atención, aun a costa de dedicárselo a otros asuntos o personas que bien lo hubieran merecido igualmente.

¿Qué señales pueden indicarte que va siendo hora de plantearse el cierre? Vamos a analizar algunas; si después de su lectura no ves solución de continuidad, ordena las ideas, lo necesitarás para proceder al cierre de la forma menos traumática.

Pierdo dinero. Si llevas varios meses de pérdidas o, en el mejor de los casos, manteniéndote a duras penas, has de valorar si estás ante un momento pasajero o si todo indica que la situación tiene toda la pinta de que irá a peor… Analiza con criterio, puedes creer tener un problema que en realidad es un indicativo de que hay algo que no estás haciendo bien, o bien cerciorarte de que, efectivamente, la situación en la que operas ya no garantiza que la actividad sea rentable.

Odio lo que hago. Los motivos por los cuales no estés a gusto con lo que haces pueden ser muy variados, eso sólo lo sabes tú. Seguramente, si estás en ese punto, la marcha del negocio se resienta de tu falta de ilusión por sacarle todo el partido posible. Analiza la situación; si crees el negocio aun puede tener futuro seguramente es que debiera estar en otras manos. Plantéate la posibilidad del traspaso antes del cierre. Este extremo es extensible a situaciones de cierre por jubilación, cuestiones personales, etc.

En realidad quiero hacer otra cosa. Sopesa. Pon en una balanza la dedicación que le das a tu negocio frente a tu situación particular y/o familiar, tus proyectos más personales, otra empresa que tienes en mente… Valora si hay opciones para compatibilizar ambos aspectos; a veces una mera reorganización o una pequeña ayuda hace mucho más que tomar decisiones tajantes. Si con todo, tienes claro que tu negocio es una enorme traba para tus planes, la respuesta está clara…

Si por estas u otras razones la decisión sigue siendo firme, si no ves salida posible o no te conviene, planifica el cierre; no tiene sentido alargar una situación que lo único que va a conseguir es empeorar la situación. La opción ideal es vender el negocio, traspasarlo, pero si no lo ves posible actúa con cabeza y responsabilidad. Te damos a continuación algunas claves.

En primer lugar, has de verificar cómo llevar a cabo el cierre si estás sometido a algún tipo de responsabilidad contractual. Por ejemplo, si tu negocio es una franquicia, tendrás que ajustarte al procedimiento previsto por el distribuidor. Si formas parte de una sociedad, entonces tendrás que ponerte de acuerdo con tus socios para efectuar la liquidación correspondiente.

Una vez hecho lo anterior, toca ponerse al día con la cuentas del negocio; diseña un plan de liquidación de la empresa. Sobre todo, comprueba a quién debes dinero y cuánto. Acto seguido comienza a elaborar un inventario; seguramente tendrás activos que podrás vender para liquidar posibles deudas. Una vez tengas claro el dinero con el que puedas contar en el proceso de cierre, así como todos los adeudos, contacta con las personas que tengas deudas de forma progresiva y negocia la liquidación de aquellas. Aquí se trata no solo de afrontar deudas en el corto plazo, sino también de planificar los ingresos con los que las afrontarás. Es fundamental que prestes toda tu atención al pago de las deudas, caso contrario podrías soportar responsabilidades civiles e incluso penales. Si no puedes afrontarlas seguramente tendrás que echar mano del concurso de acreedores, un proceso bajo tutela judicial que puede durar unos años.

Organiza bien el cierre de cara a tus clientes. Como esto no se hace de la noche al día, procura que la transición de la clausura del negocio sea lo menos traumática con ellos; establece un periodo de cierre en el que gradualmente puedas ir informándoles sobre los detalles del cierre, al tiempo que puedas ir concluyendo posibles trabajos pendientes. Anuncia el cierre con los medios adecuados en tu entorno, y prepara la liquidación de existencias, si procede. Facilita soluciones y alternativas post-cierre, te evitará muchos problemas.

Ve preparando el cierre de los servicios con los que te suministras. A veces el mayorista puede estar interesado en adquirir algo con lo que contemos, que podríamos utilizar para la cancelación de eventuales deudas. Ponte al día con el banco, si tienes algún crédito pendiente, y renegocia cómo afrontar los pagos, si no puedes acometer en este momento todos. Si cabe la posibilidad de capitalizar el cierre de alguna forma, por ejemplo, a través del arrendamiento del local, maquinaria, etc., podrías utilizar dicho dinero para ganar tranquilidad con éstos.

Organiza todo el papeleo de cierre. Si tienes un gestor, todo será más fácil. Cancela licencias, prepara la documentación de disolución, anula pólizas, etc. Si tienes algún derecho, como un nombre comercial o marca, puedes cancelarla o traspasarla; si no haces nada, al cumplir los diez años prescriptivos se anularán automáticamente. Si tenías personal a tu cargo, prepara las correspondientes liquidaciones y certificados de empresa, y realiza las gestiones oportunas con la Seguridad Social. Toda la documentación que dispongas sobre el negocio cerrado deberás mantenerla al menos por siete años más, ante eventuales inspecciones.

Seguramente será un momento triste, pero hacerlo de forma ordenada te evitará muchos problemas a ti y a quien tenga alguna implicación con tu negocio. Ah, una vez hecho, sobre todo si los has cerrado adecuadamente, no dejes que el “fracaso” te afecte, tienes sobre tus espaldas una enseñanza que te servirá de mucho para futuros proyectos.

¿Has tenido alguna vez que cerrar algún negocio? En tal caso, ¿cuál ha sido tu experiencia de dicho proceso?