Seleccionar página

Queridos Reyes Mayos:

Quizás les extrañe que les escriba cuando tenemos presentes las cabalgatas celebradas hace unos días y algunos niños ni siquiera han acabado de ir a recoger sus regalos. Pero he considerado que es mejor hacerlo ahora para ver si lo que deseo puede cumplirse para el 6 de enero de 2016. Me motiva sobre todo una cuestión práctica para que no se os acumule todo el trabajo en los días finales de este año.

En primer lugar me gustaría pediros que el desarrollo socioeconómico local, sea éste rural o urbano, sirva para beneficiar a las personas que habitan nuestros territorios. Esto implica que todas y cada una de las Administraciones Públicas y Grupos de Acción Local implicados en el mismo se crean de verdad, no sólo de palabra, lo que esto implica. Pero también que los habitantes participen activamente; tanto motu proprio como cuando sean consultados. Es muy triste el desarrollo local dirigido exclusivamente desde arriba; pero más es ver cómo cuando un ayuntamiento, diputación y/o Grupo de Acción Local convocan una reunión para tomar el pulso a la población casi no acude nadie. No valen excusas del tipo: “no me van a hacer caso” o “para que luego hagan lo que quieran”. No podemos pedir responsabilidades a quienes nos representan si nosotros no cumplimos con las nuestras.

En segundo lugar me gustaría solicitaros un acceso más ágil y fácil a las fuentes de financiación para quienes quieren crear una empresa o ampliar la que tienen. No se trata de que a las entidades financieras se les llene la boca diciendo todas las fuentes de acceso al dinero que tiene si para obtenerlas hay que pasar por condiciones leoninas. Es más, todas aquellas entidades rescatadas con dinero público, por el que nos han endeudado a todos los ciudadanos que pagamos impuestos, obligatoriamente deberían suavizar las condiciones crediticias.  Ni tampoco se trata de “regalar” el dinero, porque hay que pedir proyectos serios y viables a todos los niveles; y que no incluyan las subvenciones como un ingreso cierto al preparar la previsión de ingresos.

En tercer lugar me gustaría pediros que exista una mayor facilidad para iniciar la actividad económica. Las leyes sobre emprendedores están muy bien sobre el papel, pero habría que universalizar las medidas y permitir compatibilizarlas con otro tipo de ingresos. Así se lucharía contra la economía sumergida y se permitiría tener disponibilidad económica en los inicios de la actividad empresarial. Ah, y que se siga trabajando en fomentar la cultura emprendedora, pero la auténtica, no esa que nos vende como empresarios de éxito  a quienes han hecho su fortuna a bases de adjudicaciones y subvenciones de los gobiernos de turno.

Y ya que acaba de salir la palabra cultura me gustaría que todos los profesionales independientes, los autónomos, y las pymes implantasen su propia cultura empresarial y trabajen en que su buen hacer se convierta en marca personal. Pudiendo desarrollar su talento, individual o colectivo. Y que así no dejemos de innovar para poner en valor de todos nuestros recursos endógenos para que el beneficio generado se quede en el territorio.

Tampoco me quiero olvidar en esta carta de las diferentes organizaciones con vocación socioeconómica que ejercen su labor en el ámbito local. Me gustaría pedir mayor eficiencia en la administración de todos sus recursos para que puedan cumplir con sus objetivos; que de algún modo son los objetivos de la propia población local a la que benefician. Sé que esto exige innovar y replantearse cómo se están haciendo las tareas, pero también conlleva encontrar nuevas soluciones a los problemas que desean paliar. Y no nos engañemos, en estos tiempos de incertidumbre a la hora de financiar los proyectos la creatividad innovadora pueden significar la diferencia entre obtener recursos económicos para desarrollar un proyecto o no.

Siguiendo con las organizaciones, me gustaría que los socios sean algo más que aquellas personas que paguen una cuota y que se impliquen plenamente en la vida, colaborando y sintiendo que la gran labor que hace es cosa de todos ellos.

Y de momento no os pido más, ni menos. Yo por mi parte prometo portarme bien.