Seleccionar página

Durante esta última semana, y en medio de la habitual lectura de artículos en blogs y revistas especializadas, he observado una especial insistencia en las críticas hacia el sistema de autoempleo existente en España, lo que me ha llevado a indagar sobre ello. Artículos de particulares tan destacables como Lo que nunca te contaron sobre los autónomos, se unen a valoraciones de lo que supone ser autónomo en España en las categorías de “infierno” o “dolor de cabeza”, y que encontramos en los principales diarios y revistas del país*. El origen de esta última hornada de interés por nuestro sistema de trabajo autónomo parece ser está en un artículo publicado por la revista Forbes durante el pasado mes de diciembre, en el cual se comparaban sistemas similares en varios países occidentales, y que no dejaba muy bien parada a España en este sentido…

Recapitulemos. Cada autónomo debe pagar una cuota mensual cuyo mínimo se sitúa en casi 265 euros, y realizar declaraciones trimestrales de IVA e IRPF, cuyas cantidades variarán en función de la facturación alcanzada. La Ley de Emprendedores abrió la posibilidad de aligerar la carga a los nuevos trabajadores durante el primer año, pero aun así el modelo español dista mucho, muchísimo, de los países referencia de su entorno. El análisis de Forbes así lo pone de manifiesto pues, aunque no analiza el caso español, sí lo hace en los siguientes países, con los cuales sólo hay que realizar una sencilla comparativa:

  • El modelo mejor parado es el de EE.UU., del cual se destaca la rapidez burocrática (entre 15 y 20 minutos para darse de alta), la necesidad de contratar un seguro médico, y la tributación en función del rendimiento, el cual se sitúa en un 15%.
  •  Francia es según este estudio el sistema más favorable en el espacio europeo. En este país las cuotas dependen de la profesión y los ingresos obtenidos, y además el primer año no se paga ninguna. Los trabajadores en este régimen tienen derecho a asistencia sanitaria, jubilación, incapacidad temporal y pensiones de viudedad e invalidez.
  •  Le sigue el modelo del Reino Unido, que contempla una cuota fija que varía entre los 13 y los 58 euros. No existen las declaraciones trimestrales de IVA, y se paga al final del ejercicio final, en función de las ganancias obtenidas. (Nota: Forbes sólo tiene en cuenta en este caso los tramos de ingresos más bajos. El modelo británico es mucho más complejo, como puede verse en el siguiente enlace).
  • Con igual puntuación le sigue el modelo de Italia, del que se destaca la fiscalidad en función de las ganancias, tributando a un tipo del 20%.
  •  El siguiente caso corresponde al modelo de Portugal, del que llama la atención la inexistencia de cuotas y que no se paga IVA. Eso sí, la tributación del ejercicio se sitúa en el 24,5%. Con la misma puntuación está Holanda, caso del que se destaca el pago de cuota en 50 euros por año, la necesidad de pagarse un seguro médico (100 euros / mes), y la posibilidad de complementar con la contratación de otros seguros.
  •  En el último lugar del estudio se sitúa el caso de Alemania, que contempla una cuota de 140 euros mensuales siempre y cuando se obtengan 1.700 euros de ingresos netos. Además, en este modelo cada trabajador ha de pagarse un seguro médico que oscila entre los 150 y 200 euros.

En resumen, el peor de los casos analizados es, con mucho, más flexible y ventajoso para los trabajadores autónomos de aquellos países que para sus homólogos españoles, y ello pese a que este colectivo representa en España una tasa en torno al 20% sobre el total de la población activa y a que desde las distintas administraciones públicas se ha estado enviando machaconamente el mensaje de que son parte importantísima del presente y futuro de la economía española, y por supuesto y bajo el eufemismo del “emprendimiento”, de la salida de la crisis. La pregunta lógica, viendo las diferencias entre países es, ¿por qué aquí no podemos tener un régimen de trabajo autónomo equivalente a cualquiera de los casos contemplados? Si tan importantes son y serán para nuestra economía, ¿por qué es uno de los colectivos peor tratados por la Administración?

Personalmente conozco algunas personas que en su momento fueron autónomos, algunos brillantes y por mucho tiempo, pero que con la crisis se han arruinado, y que, teniendo las habilidades y destrezas para poder salir adelante por medio del autoempleo, no quieren verlo ni en pintura. Algunas sin ningún tipo de ayuda para subsistir. Para muchas personas es tal la carga de pagos de cuotas a la Seguridad Social, IVAs e IRPFs que no pueden soportar la idea de tener la sensación de trabajar para el Estado, de que todo su rendimiento se dirige a pagar impuestos al precio de ganar cuatro duros y de entramparse de por vida.

Pero lo peor de todo es que es el propio Estado el que contribuye decisivamente a que la situación del trabajador autónomo sea precaria e inestable. Las diferencias entre aquel y cualquier trabajador por cuenta ajena es abrumadora en condiciones y derechos. La carga impositiva y condiciones respecto a las sociedades es igualmente notable; las obligaciones tributarias para un trabajador autónomo no sólo son mayores, sino que comparativamente tienen efectos que no son equiparables. Se ha llegado incluso a incorporar la famosa “tarifa plana” para nuevos trabajadores, que obliga en cinco ejercicios, y que para muchos supondrá un canto de sirena que les llevará irremisiblemente a entramparse.

¿Qué es lo que le pasa a este país? Siendo éste asunto que viene de lejos, parece que refleja una incapacidad manifiesta de los diversos gobiernos por ponerle sentido común, y cierta sensación de que al final prevalece el derecho fagocitador de la Administración sobre la actividad que controla. No solo no se promueve que exista más y mejor actividad económica, sino que ésta se “castiga”, lo que a su vez incentiva las prácticas de economía sumergida que tanto daño hacen al interés común.

En qué quedamos pues. ¿No es el autoempleo la herramienta donde reposa nuestro futuro bienestar? Que alguien nos explique por qué cualquiera de los modelos expuestos no puede implementarse en España, sólo quizás así nos demos cuenta de que la lógica en las prioridades y en la forma en cómo funcionan las cosas tienen un sentido contrario al que cabe esperarse. Mientras tanto, seguimos penalizando las oportunidades de desarrollo del país.

En tu experiencia como trabajador autónomo, ¿cuál es la mayor dificultad con la que te has encontrado? ¿cuáles son a tu criterio las medidas que los poderes públicos deberían tomar para regular el autoempleo?

* Siento no poder enlazar a las fuentes respectivas, pero la actual redacción de la Ley de Propiedad Intelectual, según se reformó durante el año pasado, obliga a no hacerlo en medios vinculados a AEDE. Si quieres saber cómo te afecta esta Ley respecto al uso de contenidos en internet, consulta este enlace; si además de informarte sobre ello, quieres sumarte a la presión por cambiar dicha situación, te recomiendo la lectura del siguiente artículo.