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Las franquicias como negocio local (y II).

Las franquicias como negocio local (y II).

La semana pasada hablamos de las características generales de las franquicias y de su posibilidad de ser desarrolladas en el medio local. Una vez asentado esto surge la pregunta sobre qué franquicia buscar. La respuesta no es fácil dado que cada medio local es particular y peculiar. Sin embargo no  debemos de perder de vista las dos dimensiones que estamos tratando. La primera es la actividad económica a desarrollar en sí, es decir la oportunidad de negocio. La segunda son las características internas de funcionamiento de la propia franquicia.

Respecto al negocio en sí lo primero es conocer en profundidad nuestro medio local para una vez detectadas las oportunidades de negocio buscar qué franquicia puede cubrirlas. Siendo prácticos yo aconsejaría echar un vistazo a los mal llamados Nuevos Yacimientos de Empleo (de “Nuevos” no tienen nada), cuya potencialidad en función de cada medio local tiene más o menos posibilidades de desarrollarse.

Como no se trata de hacer una disertación sobre la definición y composición de los Nuevos Yacimientos de Empleo, nos basta con saber que se trata de buscar sectores de actividad que ocupen los vacíos existentes en el ámbito local y/o que puedan buscar satisfacer necesidades sociales insatisfechas. Y que estas actividades económicas podemos clasificarlas en: servicios a la vida cotidiana; servicios a la mejora de la calidad de vida; servicios de ocio; y servicios medioambientales. Es decir, estamos hablando, desde servicios de guardería, atención a las necesidades de las personas mayores, reparaciones especializadas en mejorar la calidad de vida, servicios de seguridad, etcétera; hasta actividades que redunden en la mejora de la eficiencia energética.

No se nos debe olvidar que el medio local es un ser vivo que está en constante movimiento. Por un lado las dotaciones e infraestructuras físicas están modificándose, por ejemplo ni las vías de comunicación terrestre son las mismas que hace 20 años, ni el ancho de banda del ADSL es el mismo que hace 5. Esto posibilita además que no sólo busquemos una franquicia pensando en la población local como cliente, una franquicia de servicios puede asentarse en el medio local pero trabajar en cualquier otro nivel. Por otro lado las necesidades sociales son cada vez distintas, la población envejece, pero también los niños reclaman otros servicios asistenciales y de ocio que no están obligados a prestar las Administraciones Públicas; por ejemplo ludotecas. Lo que no debemos perder de vista son las características de la población que habita el medio local al cual nos dirigimos.

Y cuando tengamos todo lo anterior no olvidemos pensar en el impacto que sobre el medio local va a generar nuestra actividad, si es positivo: ¡Adelante! Por cierto la competencia siempre es positiva, obviamente a nuestros competidores directos no les gustará que se implante nuestra actividad, pero no es su opinión la que nos interesa.

Una vez que sabemos qué tipo de negocio en régimen de franquicia vamos a desarrollar tenemos que comparar las diferentes franquicias que se adecuan a lo que buscamos. Para analizar esta segunda dimensión debemos tener en cuenta distintos factores, que aunque sean genéricos a la hora de intentar ser franquiciado hay que enfocarles en clave local.

Por un lado tendríamos los factores más generalistas donde lo local poco o nada importa. Temas como los cánones y royalties a pagar al franquiciador, o los márgenes de beneficios que ofrecen. Que tienen que ver más con nuestro plan económico-financiero que con el enfoque local del negocio.

Por otro están los factores que sí se ven directamente influidos por el medio local. Así nos encontramos con aspectos tan dispares como:

  • La notoriedad de la marca. No se trata sólo de que sea conocida y tenga buena fama a nivel general. También que esté en sintonía con el medio local.
  • La calidad del producto o servicio ofrecido, que debe ser al menos igual, por no decir superior, a otros servicios que generalmente se oferten en el medio local.
  • El know-how y formación que ofrece la empresa. Procurando que este los protocolos de trabajo se encuentre el enfoque hacia el público local.
  • La exclusividad que ofrecen en mi medio local y en los medios locales colindantes a la hora de trabajar el producto o servicio.
  • La inversión y modo de inversión en publicidad de la franquicia. Deberemos cuidar que esta se dirija a nuestro público local. De nada nos sirve en un entorno rural que la franquicia invierta en medios de comunicación locales urbanos.
  • Asistencia de partida y servicios de apoyo durante el desarrollo de la actividad que estén especializados en el desarrollo local de los negocios, que conozcan cómo se mueve la actividad.

Aunque evidentemente todo lo dicho hasta aquí puede ser obvio, en función de que tengamos más o menos conocimientos sobre el tema, no debemos olvidarnos de ninguno de estos aspectos.

Evidentemente no todo consiste en que nosotros seamos quienes elijamos a la franquicia, la franquicia tiene que aceptarnos también a nosotros. Por eso otra importante tarea será la de convencer al franquiciador de que se dan las posibilidades para que su idea de negocio se desarrolle en nuestro ámbito local. El franquiciador maneja sus parámetros, que nosotros conocemos, y es quien tiene la posibilidad de ser flexibles en alguno de ellos. Existen tantas posibilidades de flexibilidad como franquiciadores. En el anterior post mencionábamos el ejemplo de la población.

No se trata de convencer al franquiciador sino de exponer razones objetivas. Y no olvidemos nunca que la última palabra no está en nuestras manos.

Y finalmente recordar algo que debe estar presente en todo proceso que lleve a desarrollar cualquier actividad en la vida y especialmente si es económica, donde te juegas entre otras cosas tus recursos: haz algo que te guste y apasione, no sólo mires sólo la rentabilidad del negocio.

¿Cómo es tu medio local y cuáles son las claves para implantar una franquicia en él?

 

Fotografía: Por SongChangHun  CC0 Public Domain. [http://pixabay.com/es/service/terms/#download_terms], vía http://pixabay.com/

Las franquicias como negocio local (I).

Las franquicias como negocio local (I).

Todavía, a día de hoy, cuando hablamos de una franquicia  la mayor parte de la gente le viene a la cabeza la imagen de alguna una gran marca de dimensión internacional,  en especial del sector alimentario. A esta imagen le vendrá asociada un gran desembolso económico para ser franquiciado, y un establecimiento en el centro de una ciudad de cierta consideración, o al menos capital de provincia, o en un centro comercial. Es decir una realidad urbanita y de zona comercial centralizada. Poca gente asociará una franquicia orientada a un mercado rural o de barrio. Sin embargo la realidad es distinta.

Es cierto que hasta hace unos años pocas eran las empresas que operaban como franquicia, sin embargo en las dos últimas décadas el fenómeno ha crecido exponencialmente. Y es que lo que hace tiempo podría resultar muy complejo no es más que una suma de factores que cada vez están al alcance de más empresas. Y donde hace años sólo había cabida para negocios de una dimensión considerable ahora hay espacio para todo tipo de negocio, con mucha o poca inversión, con establecimiento abierto al público o desde casa, y en casi todos los sectores de actividad económica.

Precisamente estos cambios en el sector de las franquicias son los que están posibilitando su aplicabilidad en el medio local como una herramienta más al servicio de los emprendedores locales y de la actividad socioeconómica. No sólo en cuanto a ser una fuente generadora de empleo; también porque algunas de estas actividades económicas vienen a dotar socialmente de  servicios que son inexistentes o incompletos en el ámbito local.

Para acercarnos a este tema hay que explicar que la esencia de las franquicias se mueve en torno a dos figuras. No trata este artículo de profundizar en el mundo de las franquicias ni de las complejas relaciones que se establecen entre ambas partes; para el tema que tratamos nos basta con conocer unas pinceladas. Por un lado está la figura del franquiciador que la titular del bien o servicio que se ofrece en esta modalidad contractual. Y por otro la persona del franquiciado, la persona que decide regentar por su cuenta y riesgo ese negocio del que hemos hablado.

El franquiciador, ya sea persona física o jurídica, por un lado es quien tiene un negocio de rentabilidad probada; que posee posibilidades de comercialización reales; y finalmente, que es capaz de ser reproducido en diferentes lugares. Y por otro lado posee la capacidad para hacerle transmisible y para prestar asistencia técnica actualizada a los franquiciados. Todas estas características son susceptibles de ser desarrolladas por múltiples actividades económicas, especialmente gracias a la gran capacidad de la transmisión de la información está facilitando actualmente el potencial de desarrollo de estos negocios.

Entre las ventajas de ser franquiciador están por ejemplo: la posibilidad del rápido crecimiento del negocio; bajar los costes de inversión; y la posibilidad de elevados ingresos en márgenes, cánones y royalties. Entre los inconvenientes encontramos, entre otros: dejar la imagen de la marca en manos del franquiciado; perder el control sobre el conocimiento del saber hacer que ha convertido el negocio en exitoso; y la imposibilidad de tener otros canales alternativos de venta para su producto.

Por su parte el franquiciado asume la gestión de una determinada actividad económica bajo los parámetros y la tutela que le ofrece el franquiciador. Las principales ventajas para el franquiciado radican en: formación inicial tanto sobre el bien o servicio concreto como sobre; desarrollar un modelo de negocio y implantado; asesoramiento de todo tipo, incluida la innovación, ofrecido por e franquiciador que a nivel individual sería muy costoso de asumir. Pero también hay inconvenientes, entre los que destacamos: dependencia exclusiva del franquiciador; contratos renovables que pueden no serlo a voluntad del franquiciador; y que si el franquiciador no acierta con su estrategia para gestionar la marca el franquiciado por mucho que haya acertado a nivel local se verá arrastrado por aquel.

Respecto a los negocios en sí que conforman las franquicias nos interesa mencionar los principales tipos de franquicia: Franquicia de producción: en que el franquiciador fabrica los productos que ofrece a sus franquiciados para su venta, normalmente bajo una marca ya consolidada o conocida. Franquicia de distribución: donde el franquiciador hace las veces de una central de compras. Franquicia de servicios: donde el franquiciador cede al franquiciado la prestación de unos servicios prestados por el mismo ofreciendo para ello su saber hace, mensajería. Franquicia industrial: donde el franquiciador dota de la tecnología y del derecho a usar su nombre y su marca  al franquiciado.

Para finalizar debemos hacer un inciso respecto al requisito de la población que exigen algunas franquicias. En los diferentes portales sobre franquicias que existen en Internet y en las guías por escrito se establecen los requisitos poblacionales para establecerse la franquicia. Por experiencia persona puedo decir que no son criterios cerrados. Así que si estás pensando en una franquicia que no reúne este requisito, salvo que sea unas distancias insalvables, ponte en contacto con ellos.

En el siguiente artículo te daremos algunas pautas para ayudarnos a elegir una franquicia en el medio local.

¿Consideras que en tu medio local puede implantare una franquicia? Si desarrollas tu actividad económica a través de una franquicia con carácter local ¿cuál es tu experiencia?

 

 

Queridos Reyes Magos…

Queridos Reyes Magos…

Queridos Reyes Mayos:

Quizás les extrañe que les escriba cuando tenemos presentes las cabalgatas celebradas hace unos días y algunos niños ni siquiera han acabado de ir a recoger sus regalos. Pero he considerado que es mejor hacerlo ahora para ver si lo que deseo puede cumplirse para el 6 de enero de 2016. Me motiva sobre todo una cuestión práctica para que no se os acumule todo el trabajo en los días finales de este año.

En primer lugar me gustaría pediros que el desarrollo socioeconómico local, sea éste rural o urbano, sirva para beneficiar a las personas que habitan nuestros territorios. Esto implica que todas y cada una de las Administraciones Públicas y Grupos de Acción Local implicados en el mismo se crean de verdad, no sólo de palabra, lo que esto implica. Pero también que los habitantes participen activamente; tanto motu proprio como cuando sean consultados. Es muy triste el desarrollo local dirigido exclusivamente desde arriba; pero más es ver cómo cuando un ayuntamiento, diputación y/o Grupo de Acción Local convocan una reunión para tomar el pulso a la población casi no acude nadie. No valen excusas del tipo: “no me van a hacer caso” o “para que luego hagan lo que quieran”. No podemos pedir responsabilidades a quienes nos representan si nosotros no cumplimos con las nuestras.

En segundo lugar me gustaría solicitaros un acceso más ágil y fácil a las fuentes de financiación para quienes quieren crear una empresa o ampliar la que tienen. No se trata de que a las entidades financieras se les llene la boca diciendo todas las fuentes de acceso al dinero que tiene si para obtenerlas hay que pasar por condiciones leoninas. Es más, todas aquellas entidades rescatadas con dinero público, por el que nos han endeudado a todos los ciudadanos que pagamos impuestos, obligatoriamente deberían suavizar las condiciones crediticias.  Ni tampoco se trata de “regalar” el dinero, porque hay que pedir proyectos serios y viables a todos los niveles; y que no incluyan las subvenciones como un ingreso cierto al preparar la previsión de ingresos.

En tercer lugar me gustaría pediros que exista una mayor facilidad para iniciar la actividad económica. Las leyes sobre emprendedores están muy bien sobre el papel, pero habría que universalizar las medidas y permitir compatibilizarlas con otro tipo de ingresos. Así se lucharía contra la economía sumergida y se permitiría tener disponibilidad económica en los inicios de la actividad empresarial. Ah, y que se siga trabajando en fomentar la cultura emprendedora, pero la auténtica, no esa que nos vende como empresarios de éxito  a quienes han hecho su fortuna a bases de adjudicaciones y subvenciones de los gobiernos de turno.

Y ya que acaba de salir la palabra cultura me gustaría que todos los profesionales independientes, los autónomos, y las pymes implantasen su propia cultura empresarial y trabajen en que su buen hacer se convierta en marca personal. Pudiendo desarrollar su talento, individual o colectivo. Y que así no dejemos de innovar para poner en valor de todos nuestros recursos endógenos para que el beneficio generado se quede en el territorio.

Tampoco me quiero olvidar en esta carta de las diferentes organizaciones con vocación socioeconómica que ejercen su labor en el ámbito local. Me gustaría pedir mayor eficiencia en la administración de todos sus recursos para que puedan cumplir con sus objetivos; que de algún modo son los objetivos de la propia población local a la que benefician. Sé que esto exige innovar y replantearse cómo se están haciendo las tareas, pero también conlleva encontrar nuevas soluciones a los problemas que desean paliar. Y no nos engañemos, en estos tiempos de incertidumbre a la hora de financiar los proyectos la creatividad innovadora pueden significar la diferencia entre obtener recursos económicos para desarrollar un proyecto o no.

Siguiendo con las organizaciones, me gustaría que los socios sean algo más que aquellas personas que paguen una cuota y que se impliquen plenamente en la vida, colaborando y sintiendo que la gran labor que hace es cosa de todos ellos.

Y de momento no os pido más, ni menos. Yo por mi parte prometo portarme bien.

Año nuevo… nueva reforma fiscal vigente.

Año nuevo… nueva reforma fiscal vigente.

Todos los años suelen iniciarse con algún cambio que afecta en mayor o menor grado a la actividad de las empresas, sea en materia laboral, fiscal, seguridad, etc. No es algo nuevo en consecuencia que en estas fechas toque ponerse al día; cualquier pequeño cambio que el legislador imponga supone en no pocas ocasiones un gran esfuerzo para adecuarse al nuevo marco, y este año no va a ser menos que en anteriores ocasiones.

Este año comienza, pues, con una importante reforma fiscal que nos afecta en varios órdenes. Quizás lo más significativo de la misma sea lo relativo a los cambios que plantea respecto a lo que cada ciudadano pagaremos en base al impuesto de la renta, y de los que en resumen saldrán beneficiadas las rentas más bajas y las más altas, mientras que en las rentas medias sólo se benefician sus tramos más elevados. No obstante, nos centraremos en lo que en materia de pymes y autónomos compete, dado que algunas medidas son realmente significativas. Lo más destacado de la reforma respecto a aquellas es que pretende simplificar y uniformar los tipos impositivos para empresas, al tiempo que se produce una importante limitación de las deducciones.

De esta forma, por un lado, se incorporan varias modificaciones que afectan a las pequeñas y medianas empresas que, recordamos, a efectos fiscales son aquellas que facturan menos de 10 millones de euros al año. Estas modificaciones afectan sobre todo a los tipos impositivos que han de afrontar y a las deducciones que pueden aplicar.

Respecto a los tipos impositivos, una de las reformas más significativas es la relativa al impuesto de sociedades, que baja del 30% aplicado hasta ahora a un 28% en 2015 y 25% a partir de 2016. Se iguala así, de esta forma y con pocas excepciones, el tipo nominal de sujeción para todas las empresas, que se equiparan a lo que hasta ahora pagaban las pymes. Como única posibilidad de inclusión de tipo reducido tenemos el caso del 15% que prevé la Ley de Emprendedores para empresas de nueva creación, que aplica durante dos años sobre la base imponible positiva hasta 300.000 euros; el exceso sobre dicha cantidad tributaría a un 20%.

En lo que respecta a las deducciones, se eliminan las de reinversión de beneficios y las de inversiones ambientales, al tiempo que la deducción por atenciones a clientes se limita al 1% de la cifra de negocio. La deducción por reinversión se sustituye por la reserva de capitalización, que supone que las empresas no tributen por el 10% de sus beneficios siempre y cuando se destinen al capítulo de reservas. Ésta, de hecho, es prácticamente la única ventaja a la cual pueden acogerse las pymes para tributar por debajo del 25%. Otras deducciones importantes se dirigen a beneficiar a las grandes corporaciones, por lo cual no insistiremos en ello.

Por su parte, en lo que respecta a los trabajadores autónomos, y considerando que éstos tributan por el IRPF, la principal novedad de la reforma es que adelanta un año la reducción de las retenciones sobre su facturación, que será de un 19% en 2015 y un 18% en 2016. Y si, no se volverán a ver los niveles de 2011, que entonces estaban situados en el 15%. El único supuesto que permitirá llegar a este porcentaje ya se introdujo en la reforma de julio, que posibilita dicha retención en los casos en que las rentas sean inferiores a 15.000 euros y supongan al menos el 75% de los ingresos del contribuyente.

Un cambio significativo en lo que al régimen de autónomos atañe es el relativo a las actividades que tributen por el sistema de módulos pues, por un lado, no podrán acogerse al mismo ni aquellos que facturen menos de un 50% a personas físicas, ni aquellos con actividades relacionadas con la construcción, lo que implica a un buen número de profesionales (carpinteros, fontaneros, pintores, cerrajeros, albañiles, etc.). Además, se limita el techo para poder acogerse a esta modalidad, situándose en 150.000 euros tanto para ingresos como gastos, lo que supone un cambio de paradigma realmente distinto al hasta ahora existente. Única excepción destacable en este capítulo es el régimen de módulos para actividades agrícolas, que eleva el techo a los 250.000 euros.

En otro orden de cosas, la reforma fiscal traerá algunos pequeños cambios que podrían afectar a algunas pymes y autónomos. Así, por ejemplo, no se producirá un incremento del tipo de IVA del 21%, y ello pese a que la Comisión Europea está insistiendo en dicha línea. Respecto al tipo aplicable por actividad, se incrementa del 10% al 21% en actividades intermedias de elaboración de medicamentos y equipos sanitarios y farmacéuticos. En contra, actividades relativas a las flores y plantas ornamentales reducirán su tipo del 21% al 10%.

Por último, destacaremos que en materia de financiación la reforma fiscal pretende impulsar el mecenazgo, donde se incrementa con carácter general la deducción por donativos en hasta diez puntos, al tiempo que se procura ampliar la participación social en el mismo, para lo que se introduce una deducción del 75% para los donativos inferiores a 150 euros.

En resumen, toca ahora revisar nuestras operativas y previsiones para ajustarlas al nuevo marco legal. Si usted gestiona alguna actividad económica, esperamos le beneficie.

En su caso, ¿qué experiencias tiene de la aplicación de anteriores reformas legislativas? ¿cuál le ha resultado más beneficiosa? ¿cuál más perjudicial?

La innovación en el producto.

La innovación en el producto.

Cerrábamos el artículo del viernes pasado, introductorio del tema de la innovación, indicando que acorde al Manual de Oslo se distinguen principalmente cuatro tipos: “de producto, de proceso, de mercadotecnia (citada en otros manuales como marketing) y de organización”. Hoy vamos a desarrollar el primero de ellos con enfoque local.

Entiende el Manual de Oslo que una innovación de producto consiste “en la introducción de un bien o de un servicio nuevo, o significativamente mejorado, en cuanto a sus características o en cuanto al uso al que se destina. Esta definición incluye la mejora significativa de las características técnicas, de los componentes y de los materiales, de la informática integrada, de la facilidad de uso y de otras características funcionales”. No quiere decir esto que el producto (término que incluye bienes y servicios) deba de participar de todas las características señaladas, puede poseer una, dos, varias o todas.

Es necesario advertir que el acercarse al medio local buscando ejemplos absolutos y universales no es sencillo, la actividad económica en el medio local es muy compleja. Nos encontramos desde el profesional que hace reparaciones, a los comerciantes y a las Pymes que asentadas en un entorno local producen para ámbitos globalizados o nutren de un determinado producto a empresas multinacionales. Esto nos obliga a acercarnos al tema con la mentalidad abierta, siendo conscientes de que existen más manifestaciones del medio local de las que conocemos o en las que vivimos.

El párrafo anterior también nos lleva a plantarnos en dónde enmarcamos la innovación. Si nos ceñimos al Manual de Oslo la referencia sería en la actividad que como profesionales o empresarios venimos realizando; pero también podemos buscar la referencia en nuestro entorno local más inmediato, en los diferentes entornos locales que nos rodean, o a nivel mundial, por poner ejemplos. Mi punto de vista ante este tema es utilitarista, ya sea el Manual de Oslo o cualquier otra herramienta hay que hacerla útil para nosotros, nos tiene que servir para darnos una ventaja competitiva frente a nuestros rivales directos. Si nosotros estamos innovando en base a que nadie hace lo mismo en nuestro entorno, pues es una innovación. Otra cosa es que sea una invención si ya lo están realizando en otros ámbitos locales.

Prosigue el texto de referencia con que las innovaciones de producto “pueden utilizar nuevos conocimientos o tecnologías o basarse en nuevas utilizaciones o combinaciones de conocimientos o tecnologías ya existentes”. Y esto puede cristalizar en: “introducción de nuevos bienes y servicios”, “mejoras significativas de las características funcionales” o mejoras en la “utilización de bienes y servicios existentes”. Es decir por un lado tenemos los medios para lograr esa innovación y por otro cómo se cristalizan esos resultados a obtener.

Respecto a los medios se trata de buscar la oportunidad tanto en base a la invención, como a ser capaces de ver las diferentes posibilidades de uso de lo existente. Lo importante es que obtengamos ese resultado innovador.

Respecto a la “introducción de nuevos bienes y servicios”, decir que se definen por diferir “significativamente, desde el punto de vista de sus características o de uso a cual se destinan” a los ya preexistentes. En los últimos años y gracias a la mejora de las vías de comunicaciones físicas y comunicativas se está posibilitando la implantación de actividades económicas que hace veinte años no eran viables; como por ejemplo los centros de transporte logísticos aprovechando las vías de comunicación mencionadas. O simplemente el boom del turismo rural que ha ocasionado un fenómeno económico por su dimisión sin precedentes en el medio rural español. O también la producción ecológica, que ha sido una vuelta a las formas de producción con los medios más tradicionales que se habían relegado en busca de mayores cantidades de producción.

Las “mejoras significativas de las características funcionales”  tienen por finalidad que “los productos tengan un mejor rendimiento”, en esto encontramos múltiples ejemplos en el medio local, en especial en lo referido al sector agrícola. Recuerdo una empresa local que se dedicaba a sistemas de riego semienterrados, operando principalmente en su comarca, que introdujo una mejora significativa en el material con que se confeccionaban las mangueras, logrando un tiempo de uso óptimo significativamente superior, ye vitando el fuerte deterioro que las fuertes heladas ocasionaban en las mismas. Otro ejemplo lo encontramos en las fábricas de quesos con la introducción de las desmoldeadoras de aire comprimido y de los moldes microperforados, que reducen tiempo en la ejecución de tareas y mejor acabado al sacar los quesos; además de evitar lesiones en los trabajadores. Como podemos ver ninguno de los anteriores ejemplos está creando nada nuevo, pero si mejorando significativamente el ya existente.

A mi juicio dentro del medio local son muy significativas las posibilidades que está ofreciendo la innovación en los servicios. El Manual de Oslo habla de las “mejoras significativas en la manera en que estos servicios se prestan (en términos de eficiencia o rapidez, por ejemplo)”, y de “la adición de nuevas funciones o características a servicios existentes, o la introducción de servicios enteramente nuevos”. Con la extensión actual de las tecnologías de la información y comunicación los profesionales, micropymes y pymes tienen acceso a prestar servicios que haces unos años sólo podían estar pensados para empresas de un cierto tamaño. Relaciones con proveedores sin necesidad de pasar por intermediarios, atención de dudas de los clientes reales y posibles, canales de asesoramiento postventa, tiendas on-line que sustituyen a las ventas por catálogo. O como muestra la imagen que ilustra el artículo, la posibilidad de obtener cestas-regalo con productos ecológicos o de la huerta directamente del productor al consumidor y enviados de puerta a puerta.

¿Conoces más manifestaciones de la innovación en el producto en tu medio local? Cuéntanoslas.

Fotografía: Por  Mhy  CC0 Public Domain. [http://pixabay.com/es/service/terms/#download_terms], vía http://pixabay.com/

Nuevo año ad portas.

Nuevo año ad portas.

Llegamos al paso de un año a otro, finaliza el 2014 y comienza el 2015.  Para algunos un día más y para otros un día señalado. Fuera de cualquier consideración festiva, a nivel cronológico marca el fin de un periodo y el inicio de otro.

El fin de año es un buen momento, casi obligatorio, para hacer balance del año y desde Iniciativa Local lo estamos realizando. La primera sensación es la de un año de trabajo intenso, la puesta en marcha de nuestra Web en julio supuso meses de trabajo, no sólo estético. Tras la Web subyace un proyecto emprendedor novedoso basado en la ética de quienes participan del mismo enfocado a una visión del mundo centrada en las personas. Hemos querido contribuir con nuestras aportaciones de conocimiento vía Blog. Parece mentira pero hemos publicado 58 artículos en estos seis meses, con temática muy diversa: herramientas para empresas y para emprendedores, nuevas manifestaciones económicas, funcionamiento de organizaciones, etc. incluso derechos humanos, procurando en todo momento hacerlo desde el enfoque socioeconómico local. Todo ello con la intención de aportar valor a nuestros lectores.

También ha sido un año de continuo aprendizaje, tomando las enseñanzas de todas y cada una de las experiencias que hemos vivido y estamos viviendo. Tanto cuando las cosas nos han ido bien, pensando en perfeccionarlas, como cuando no han salido como deseábamos y hemos visto qué errores no volver a cometer. En esto nos gustaría dar las gracias a amigos, compañeros de profesión y a los lectores que se han puesto en contacto con nosotros. ¡Gracias a todos!

Para el 2015 el reto está claro: lanzar al mercado nuestros primeros productos. Para conocer de primera mano nuestros proyectos os invitamos a suscribiros a nuestra newsletter. Estamos ante un momento único con cambios que se suceden vertiginosamente, esto nos va a permitir innovar y trabajar con soluciones colaborativas sin perder nuestro objetivo de contribuir en la construcción de la economía local.

Y aunque ya se haya dicho antes en un día como hoy no nos cansaremos de repetir: ¡Feliz Año Nuevo! y a luchar por nuestros deseos. Y muchas gracias por seguirnos.