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Quiero ser autónomo… en Portugal.

Quiero ser autónomo… en Portugal.

Durante esta última semana, y en medio de la habitual lectura de artículos en blogs y revistas especializadas, he observado una especial insistencia en las críticas hacia el sistema de autoempleo existente en España, lo que me ha llevado a indagar sobre ello. Artículos de particulares tan destacables como Lo que nunca te contaron sobre los autónomos, se unen a valoraciones de lo que supone ser autónomo en España en las categorías de “infierno” o “dolor de cabeza”, y que encontramos en los principales diarios y revistas del país*. El origen de esta última hornada de interés por nuestro sistema de trabajo autónomo parece ser está en un artículo publicado por la revista Forbes durante el pasado mes de diciembre, en el cual se comparaban sistemas similares en varios países occidentales, y que no dejaba muy bien parada a España en este sentido…

Recapitulemos. Cada autónomo debe pagar una cuota mensual cuyo mínimo se sitúa en casi 265 euros, y realizar declaraciones trimestrales de IVA e IRPF, cuyas cantidades variarán en función de la facturación alcanzada. La Ley de Emprendedores abrió la posibilidad de aligerar la carga a los nuevos trabajadores durante el primer año, pero aun así el modelo español dista mucho, muchísimo, de los países referencia de su entorno. El análisis de Forbes así lo pone de manifiesto pues, aunque no analiza el caso español, sí lo hace en los siguientes países, con los cuales sólo hay que realizar una sencilla comparativa:

  • El modelo mejor parado es el de EE.UU., del cual se destaca la rapidez burocrática (entre 15 y 20 minutos para darse de alta), la necesidad de contratar un seguro médico, y la tributación en función del rendimiento, el cual se sitúa en un 15%.
  •  Francia es según este estudio el sistema más favorable en el espacio europeo. En este país las cuotas dependen de la profesión y los ingresos obtenidos, y además el primer año no se paga ninguna. Los trabajadores en este régimen tienen derecho a asistencia sanitaria, jubilación, incapacidad temporal y pensiones de viudedad e invalidez.
  •  Le sigue el modelo del Reino Unido, que contempla una cuota fija que varía entre los 13 y los 58 euros. No existen las declaraciones trimestrales de IVA, y se paga al final del ejercicio final, en función de las ganancias obtenidas. (Nota: Forbes sólo tiene en cuenta en este caso los tramos de ingresos más bajos. El modelo británico es mucho más complejo, como puede verse en el siguiente enlace).
  • Con igual puntuación le sigue el modelo de Italia, del que se destaca la fiscalidad en función de las ganancias, tributando a un tipo del 20%.
  •  El siguiente caso corresponde al modelo de Portugal, del que llama la atención la inexistencia de cuotas y que no se paga IVA. Eso sí, la tributación del ejercicio se sitúa en el 24,5%. Con la misma puntuación está Holanda, caso del que se destaca el pago de cuota en 50 euros por año, la necesidad de pagarse un seguro médico (100 euros / mes), y la posibilidad de complementar con la contratación de otros seguros.
  •  En el último lugar del estudio se sitúa el caso de Alemania, que contempla una cuota de 140 euros mensuales siempre y cuando se obtengan 1.700 euros de ingresos netos. Además, en este modelo cada trabajador ha de pagarse un seguro médico que oscila entre los 150 y 200 euros.

En resumen, el peor de los casos analizados es, con mucho, más flexible y ventajoso para los trabajadores autónomos de aquellos países que para sus homólogos españoles, y ello pese a que este colectivo representa en España una tasa en torno al 20% sobre el total de la población activa y a que desde las distintas administraciones públicas se ha estado enviando machaconamente el mensaje de que son parte importantísima del presente y futuro de la economía española, y por supuesto y bajo el eufemismo del “emprendimiento”, de la salida de la crisis. La pregunta lógica, viendo las diferencias entre países es, ¿por qué aquí no podemos tener un régimen de trabajo autónomo equivalente a cualquiera de los casos contemplados? Si tan importantes son y serán para nuestra economía, ¿por qué es uno de los colectivos peor tratados por la Administración?

Personalmente conozco algunas personas que en su momento fueron autónomos, algunos brillantes y por mucho tiempo, pero que con la crisis se han arruinado, y que, teniendo las habilidades y destrezas para poder salir adelante por medio del autoempleo, no quieren verlo ni en pintura. Algunas sin ningún tipo de ayuda para subsistir. Para muchas personas es tal la carga de pagos de cuotas a la Seguridad Social, IVAs e IRPFs que no pueden soportar la idea de tener la sensación de trabajar para el Estado, de que todo su rendimiento se dirige a pagar impuestos al precio de ganar cuatro duros y de entramparse de por vida.

Pero lo peor de todo es que es el propio Estado el que contribuye decisivamente a que la situación del trabajador autónomo sea precaria e inestable. Las diferencias entre aquel y cualquier trabajador por cuenta ajena es abrumadora en condiciones y derechos. La carga impositiva y condiciones respecto a las sociedades es igualmente notable; las obligaciones tributarias para un trabajador autónomo no sólo son mayores, sino que comparativamente tienen efectos que no son equiparables. Se ha llegado incluso a incorporar la famosa “tarifa plana” para nuevos trabajadores, que obliga en cinco ejercicios, y que para muchos supondrá un canto de sirena que les llevará irremisiblemente a entramparse.

¿Qué es lo que le pasa a este país? Siendo éste asunto que viene de lejos, parece que refleja una incapacidad manifiesta de los diversos gobiernos por ponerle sentido común, y cierta sensación de que al final prevalece el derecho fagocitador de la Administración sobre la actividad que controla. No solo no se promueve que exista más y mejor actividad económica, sino que ésta se “castiga”, lo que a su vez incentiva las prácticas de economía sumergida que tanto daño hacen al interés común.

En qué quedamos pues. ¿No es el autoempleo la herramienta donde reposa nuestro futuro bienestar? Que alguien nos explique por qué cualquiera de los modelos expuestos no puede implementarse en España, sólo quizás así nos demos cuenta de que la lógica en las prioridades y en la forma en cómo funcionan las cosas tienen un sentido contrario al que cabe esperarse. Mientras tanto, seguimos penalizando las oportunidades de desarrollo del país.

En tu experiencia como trabajador autónomo, ¿cuál es la mayor dificultad con la que te has encontrado? ¿cuáles son a tu criterio las medidas que los poderes públicos deberían tomar para regular el autoempleo?

* Siento no poder enlazar a las fuentes respectivas, pero la actual redacción de la Ley de Propiedad Intelectual, según se reformó durante el año pasado, obliga a no hacerlo en medios vinculados a AEDE. Si quieres saber cómo te afecta esta Ley respecto al uso de contenidos en internet, consulta este enlace; si además de informarte sobre ello, quieres sumarte a la presión por cambiar dicha situación, te recomiendo la lectura del siguiente artículo.

El turismo ecuestre: recurso a desarrollar.

El turismo ecuestre: recurso a desarrollar.

Durante los años que profesionalmente estuve vinculado al desarrollo local en el Camino de Santiago no fue infrecuente ver peregrinos a caballo, no es que abundasen pero tampoco es que vieses uno de trimestre en trimestre. El caballo no deja de ser, junto con el  caminar, un medio de transporte originario en la ruta jacobea. Históricamente los más humildes a pie, y los más pudientes (alto clero y nobleza) en sus cabalgaduras. Conversando con algunos jinetes, que buscaban más acomodo para sus cabalgaduras que para ellos, te percatabas de lo poco desarrollado que está el turismo orientado hacia quienes les gusta disfrutar de sus cabalgaduras, ya sea como jinetes o como conductores de un carro.

Cuando profundizas en el tema te percatas no  sólo de que es un recurso turístico poco desarrollado, sino también de las oportunidades que ofrece para el medio rural. Estamos hablando por un lado de instalaciones y servicios para atender las personas (alojamiento, restauración, comercio local); y por otro para atender a los animales (cuadras y comida), que además va a permitir poner en valor recursos ociosos e infrautilizados existentes.

Evidentemente de todo lo expuesto hasta aquí ya ha habido quienes se han dado cuenta. En las últimas dos décadas conozco casos de picaderos, centros de pupilaje y doma, que empezaban a diversificar su actividad económica organizando rutas de dos o tres días a caballo. Más recientemente podemos hablar, entre otros, del proyecto de cooperación transnacional de entidades de desarrollo local de España, Francia, Hungría y Portugal que ha buscado la creación de una red europea de posadas ecuestres, contando además con la cooperación de la Real Federación de Hípica Española. En la actualidad, fruto del proyecto anterior, se han homologado una serie de itinerarios. No quiere decir esto que sean estos y sólo estos los únicos itinerarios que pueden realizarse. Por ejemplo, en Castilla y León este tipo de actividades se consideran de turismo activo, donde los titulares de estas actividades recabando los permisos pertinentes pueden desarrollar diferentes rutas.

Aunque cada día este tipo de actividades se han democratizado más, lo cierto es que mayoritariamente siguen siendo quienes las practican personas de poder adquisitivo medio-alto, en especial cuando hablamos de aquellos que son propietarios de los caballos. Este argumento puede posibilitar en gran medida animar a los particulares a realizar las inversiones necesarias para ir creando las infraestructuras necesarias.

Y es que cuando de turismo ecuestre se trata, estamos hablando de todo un microcosmos de actividad económica que se generará a su alrededor. En el segundo párrafo ya se ha mencionado el alojamiento de personas y animales pero también hablamos de: mantenimiento y recuperación de caminos, instalación de toda la señalética informativa, edición de material turístico y promocional, y/o complemento económico para veterinarios y herreros. Donde ahora podemos traducir todo esto en puestos de trabajo que puede ayudar a generar o, más fácilmente, a mantener los ya existentes. Teniendo en cuenta que todo ello conlleva procesos de formación para la especialización del personal.

Lo que tampoco se debe perder de vista es la alta conjugación del turismo ecuestre con otros recursos turísticos ya existentes, como el ejemplo inicial del Camino de Santiago; el turismo ecuestre no necesariamente debe discurrir por escarpados montes ni profundos desfiladeros. Todos los paisajes de nuestra geografía rural tienen su encanto, la cuestión está en saber venderlos. Ni tampoco olvidar que la gastronomía es una buena compañera de camino, igual que encontrarse monumentos.

Por supuesto que desarrollar el turismo ecuestre requiere de la complicidad de todos aquellos que tienen intereses en el territorio, desde las Administraciones Públicas a los ciudadanos particulares, pasando por las asociaciones de empresarios y los grupos de acción local. Respecto a las Administraciones Públicas no debemos olvidar competencias sobre tránsito de animales y alojamiento de los mismos, competencias sobre los propios caminos, sobre el propio turismo, etc. Tampoco hay que perder de vista el papel de los grupos de acción local a la hora de buscar y promocionar los itinerarios más adecuados en su territorio y de realizar una formación acorde a las necesidades de las personas que quieran trabajar en este tema y en las diferentes actividades que pueden darse. Nunca hay que descartar la colaboración entre particulares. El dueño de cualquier establecimiento de turismo rural puede perfectamente convenir con alguno de sus vecinos que mientras él aloja a las personas el otro cuide de los caballos. Siempre que se reúnan los requisitos, que puedan ser exigibles por cada administración regional o las ordenanzas municipales, el turismo ecuestre puede ser un complemento de renta para economías familiares agrarias.

Aunque sobre el papel parece fácil, ahora toca que los valientes den un paso al frente.

Si conoces algún itinerario existente ¿consideras que conjuga todos los elementos mencionados? ¿Mejorarías algo? Si estás pensando en desarrollar uno ¿nos cuentas las claves que lo hacen más vendible?

 

Fotografía: Por Rudy2006  CC0 Public Domain. [http://pixabay.com/es/service/terms/#download_terms], vía http://pixabay.com/

Negocio local y clientes

Negocio local y clientes

La relación con el cliente suele ser para un negocio local, si no su principal, sí una de sus mayores fortalezas. Es de hecho, la “fortaleza” por excelencia, a la que se recurre siempre que se trata de las ventajas que los negocios locales tienen. Sin embargo, las cosas no son tan sencillas. Seguramente, si algún comerciante o empresario local lee éstas líneas pensará que dónde está la ventaja, pues nunca tiene clientes suficientes, o que mantener clientes le cuesta muchísimo, o incluso que no hay cliente perfecto y que hay algunos que no lo valen la pena, por poner sólo unos casos.

Sea como fuere, el hecho es que todo esto no es sencillo, lo que para unos es fácil para otros es complicado, donde algunos se muestran muy hábiles otros son incapaces. Vamos a analizar las principales ventajas y desventajas de esta relación.

En la lista de ventajas de suele destacarse el factor proximidad al cliente, el cual está caracterizado por el trato personalizado y por una relación directa y humana. Sin duda es la ventaja estrella, la que sostiene la posición de privilegio en el mercado local. Además, se basa en relaciones de confianza. Un ejemplo de ello podría resumirse en una conversación de este estilo: “Buenos días, venía buscando algo así para utilizar en este caso“, “perfecto, pero hágame caso, para lo que usted quiere le sobra con esto otro, que además le sale más barato“. Significativo, ¿no?

La escasez de personal podría también interpretarse en términos de ventaja para un negocio local. Contar con pocos trabajadores suele suponer para el cliente mayor iniciativa por parte del personal y más rapidez en la toma de decisiones. Esto es evidente a la hora de plantearse una consulta, reclamación o propuesta. En las grandes empresas una solicitud de esta naturaleza por parte de un cliente suele pasar por un procedimiento que obliga a que aquél deba someterse a un periodo de espera; aunque en esta faceta se ha mejorado mucho, no es raro que existan dificultades a la hora de adecuar la respuesta a lo que el cliente realmente quiere, aspecto en el cual los negocios locales tienen mucha ventaja, pues la disposición a tratar estas cuestiones en persona simplifica enormemente las cosas.

Sin duda, todo este trato personal y cercano también explica otra no menos importante ventaja que los negocios locales tienen sobre las grandes empresas, y que no es otra cosa que una enorme flexibilidad a la hora de adaptarse a las necesidades de su clientela. “Es una pena que no lo tengas de este color“, “no te preocupes, te lo busco y en un par de días lo tienes“; “me he dejado la cartera en casa“, “no hay problema, ya me lo pagarás“; “no entiendo muy bien cómo funciona esto“, “toma asiento, te lo explico en un momento“… ¿te suena? Partiendo de la base de que la gente es esencialmente buena, el carácter local del negocio facilita todo esto, dado que no es raro que existan lazos de amistad o vecindad. Te conozco. Sé que volverás. Nuestros hijos juegan juntos. Desayuno muchos días en tu cafetería. Los negocios funcionan, en este contexto, como generadores de comunidad.

Por citar otra ventaja más, destacaremos la capacidad de adaptación de los negocios locales a lo que demanda su clientela, lo que viene fundamentado en gran medida por todo lo que hasta ahora hemos expuesto. Esto se refleja en gran parte en el carácter propio que destilan los negocios locales, y es que el no tener que someterse a los principios y procedimientos de una matriz deja libertad absoluta para decidir sobre los valores, imagen, disposición y naturaleza del género, funcionamiento, etc. que el negocio tendrá, lo que incluye lógicamente también el trato con la clientela y la respuesta que se dará a sus expectativas.

Ahora bien, toda esta exposición estándar de ventajas puede en determinados casos distar mucho de la realidad, dado que el contexto en el que se ubica el negocio, las habilidades de su personal, o simplemente la capacidad manifiesta de plantearse cómo mejorar como tal hacen que lo a priori favorable se torne en un lastre que derive en un mal servicio. Rigidez, poco margen de trato, lentitud… son algunas de las manifestaciones que señalan un problema en la calidad del servicio, y que tiene su peor reflejo en la indiferencia hacia el cliente. Aperturas sin horarios, excusas ante compromisos, mala atención, o incluso actitud grosera, son parte de todo un bucle de situaciones que derivan de lo expuesto.

¿Qué hemos de hacer entonces para tornar nuestra relación con el cliente en una situación ventajosa? El resumen podría consistir en dar al cliente lo que a nosotros como tales nos gustaría recibir, y que suele traducirse en trato respetuoso, cordial y cercano, asistencia profesional, ayuda, voluntad de ofrecer lo máximo, responder a sus peticiones, etc. Es, en definitiva, un conjunto de acciones y percepciones que se enfocan a prestar un buen servicio. A continuación te damos algunas pistas de cómo conseguirlo:

  • Todo empieza por uno mismo. Ten la voluntad de saber qué opinan tus clientes de ti, tu plantilla, tu negocio y el trato y servicio que les proporcionas. Para ello, el punto de partida es la predisposición a escuchar, pero también a preguntar. Utiliza si quieres un buzón de sugerencias, cuestionarios anónimos, encuestas de satisfacción o incluso juegos, sorteos, etc. como medio para conocer qué demanda tu clientela. Recuerda, has de abrirte a todo tipo de opiniones, incluso las negativas; si hay reiteración en algún punto, presta a ese asunto especial atención.
  • Utiliza una herramienta para medir tu relación con tus clientes y la calidad del servicio que les proporcionas. La denominada Experiencia del Cliente es quizás uno de los mejores y más efectivos instrumentos con que puedes contar en tal sentido. Te recomendamos la lectura de este artículo de Javier Megias, uno de los principales referentes en España en estrategias de negocios, pues te ayudará a iniciarte en tal lógica.
  • Haz saber a tus clientes que ellos son importantes para ti. Destaca en tu local una declaración simpática en tal sentido, hazles partícipes de tu inquietud por mejorar tu servicio, premia su participación por hacer de tu negocio algo mejor, etc.
  • Ábrete a las nuevas tecnologías y utilízalas para que tus clientes se expresen con libertad. Las redes sociales son un instrumento perfecto, pero también puedes habilitar una dirección de correo electrónico, un blog, o incluso un foro en tu web, las posibilidades son enormes. Sólo asegúrate de que el medio que utilices es el que tus clientes usan. Utilízalas también para que tu servicio sea mejor, como por ejemplo para la reserva o compra de productos, reservas, medios de pago, etc.
  • Revisa si el trato y servicio que das es el adecuado para tus clientes. La forma en hablas, cómo das las bienvenida y despides, cómo te expresas, lenguaje no verbal, seguridad en la exposición, conocimiento profesional, utilidad de la información, solución proporcionada, rapidez, etc., son todos aspectos importantes que contribuyen a generar un buen servicio. Ojo, son aspectos globales; si haces todo bien pero fallas en sólo uno de ellos la calidad del servicio se resentirá.
  • Recuerda que todo lo expuesto lo puedes utilizar también como herramienta de marketing. En este caso utiliza la cabeza, ten claro qué quieres comunicar y elige los tiempos y formas adecuados, procurando dosificar tu presencia en la vida de tus clientes. Haz sentir a tus clientes, de nuevo, importantes; pero eso si, procura que se entienda en global, sin recurrir a explicitarlo.

Por último, recuerda que si detectas alguna deficiencia en tu servicio siempre podrás disponer de profesionales que te ayuden a solventarla. ¿Listos para dar lo mejor de nosotros a nuestros clientes?

¿Con qué cinco adjetivos crees que podría definirse el servicio que tu negocio da a tus clientes? ¿Cuáles son tus puntos fuertes? ¿Y los débiles?

Elevator Pitch: Cómo vender tu idea de negocio en 3 minutos.

Elevator Pitch: Cómo vender tu idea de negocio en 3 minutos.

Una vez que hemos planificado nuestra idea empresarial, salvo que dispongamos de un colchón lleno de dinero, lo habitual es que tengamos que buscar financiación para materializarla. El Elevator Pitch es una valiosa herramienta para diseñar un breve discurso con la que convencer a quienes pueden financiar el proyecto que estamos desarrollando.

La paternidad esta herramienta se la debemos a Philip B. Crosby, empresario estadounidense que además contribuyó con varias obras escritas a la literatura sobre gerencia de empresas. El elevator pitch parte de la idea de que nos encontramos en un ascensor con nuestro posible inversor e intentamos convencerle de que invierta en nuestra idea antes de llegar a su destino. Es decir, tenemos un máximo de tres minutos.

Desarrollar esta herramienta te puede llevar varios días, no se trata de ponerse a escribir de un tirón un discurso y memorizarlo para cantarlo como en las antiguas oposiciones a notario. Se trata de ser claro, conciso y concreto para lograr un discurso final madurado desde diferentes perspectivas.

La primera duda que surge es cuánto debe extenderse mi discurso, unas fuentes hablan de 200 a 700 palabras, en otros de no más de 200. Sólo un consejo: No pongas tu discurso al servicio de la extensión del texto, sino juega con la extensión del texto al servicio de tu discurso.

Antes de ponerte a diseñar tu discurso ten presente que no tienes que convencer a los inversores de que compren tu producto o servicio, sino de que inviertan en él. Es un error muy común enfocar las palabras hacia la venta; recuerda que no queremos clientes sino inversores. Esto no significa que no uses esta técnica para captar clientes, quizás veas que tu posible inversor no se decanta por serlo pero si muestra interés en adquirir tu producto o servicio. Por eso no está demás que tengas preparado un discurso alternativo para captarle como cliente. Si esto sucediese piensa que le acabas de contar tu idea, no te recrees en explicaciones innecesarias que acabas de decir y céntrate en qué le puede beneficiar adquirir tu producto o servicio.

Para crear tu elevator pitch debes llevar la siguiente estructura, que no es más que una secuencia lógica, que se puede dividir en los seis pasos siguiente:

En primer lugar debes definir cuál es tu producto o servicio, de manera breve sin entrar en complejos detalles técnicos que hagan perder a tu interlocutor la visión de lo que quieres ofrecer al mercado.

En segundo lugar informa sobre tu público objetivo y a qué mercado te diriges. Son breves pinceladas meramente descriptivas: dimensión, ubicación, perfil socioeconómico, por ejemplo.

En tercer lugar explica tú modelo de negocio, en resumen: cómo vas a conseguir beneficios. No te recrees en cálculos ni combinaciones matemáticas, ve directo a ratios de rentabilidad y periodos temporales en que conseguirlos.

En cuarto lugar define quién o  quiénes estáis sosteniendo la idea empresarial. Es decir quiénes sois y cual es vuestro objetivo. Y no obviéis si ya habéis conseguido algún inversor al que podéis citar si os ha autorizado para dar su nombre. Que alguien haya invertido ya es atractivo para otros inversores.

En quinto lugar describe a tu competencia directa y cita ejemplos de éxito de la misma. Si otros han triunfado para tu inversor será más fácil visualizar que tú también lo harás. No cometas el error de decir que no existe ningún tipo de competencia, siempre existirá un producto sustitutivo u otro sobre el que aunque tecnológicamente seamos superiores pero del que el cliente no quiera deshacerse.

Y por último, en relación directa con lo anterior, cuál es nuestra ventaja competitiva. No sólo que nos hace diferentes, sino qué nos hace mejores que nuestra competencia. Que es la razón que más debe pesar en nuestro inversor.

Bajo esta estructura formal de nuestro elevator pitch deben existir más elementos que nos den fuerza y coherencia, tanto a nosotros como a nuestro discurso. Por un lado debemos tener una frase o idea que disparemos a nuestro interlocutor que le enganche y capte su atención sobre lo que le vamos a contar. Sé emocional, pero sin caer en la ñoñería ni en el discurso lacrimógeno. Debes demostrar pasión por la idea que has desarrollado. Utiliza un lenguaje directo y sencillo, sin florituras lingüísticas ni palabras que den lugar a equívoco. Que tu discurso transmita positividad, pero sin pasar a lo fantasioso. Y finalmente pide, una cita para exponerle más ampliamente tu idea, cómo contactar tú con él, o que si te puede presentar a otro posible inversor. Quizás consigas ambas cosas.

No debemos olvidar que nuestro interlocutor puede que nos interrumpa el discurso para hacernos una pregunta, o que lo haga cuando hayamos finalizado el mismo. Por eso es importante que previamente nos preparemos una batería con las posibles preguntas que nos puedan hacer y con sus respuestas.

Pero tener pulido el discurso no basta. Ahora hay que ensayarle, si puedes grábalo en audio y/o video. Consigue un tono y una cadencia adecuada de las palabras, remarcando el énfasis en donde sea conveniente, no donde nos obligue la necesidad de respirar. Que tus palabras y gestos denoten naturalidad. Si consigues controlar esto te será más fácil interactuar con tu interlocutor tanto para detectar que puntos le parecen más interesantes de lo que le estamos contando, como los que le causan sorpresa o aburrimiento.

Pero sobre todo no debemos olvidarnos de una cosa: nosotros debemos ser los primeros convencidos con nuestro proyecto. Si no estamos absolutamente convencidos difícilmente podremos convencer a los demás.

Y recuerda llevar tu tarjeta de visita para entregarla mientras les das un apretón de manos y agradeces su tiempo y su atención.

Has elaborado tu elevator pitch ¿qué es lo que más te ha costado? ¿qué aconsejarías a quien esté elaborando uno?

 

Adenda aclaratoria: Este artículo fue escrito este lunes 2 de febrero por la mañana. Al igual que la elección de su imagen ilustrativa. Por la tarde echando un vistazo al Twitter me encontré con un post de Mar Vidal en su Blog solicitando elevator pitch para starups. Si te interesa este es su enlace.

Pequeñas obsesiones nocturnas de un emprendedor local.

Pequeñas obsesiones nocturnas de un emprendedor local.

En mis años trabajando promoviendo el desarrollo socioeconómico local trabajando con los futuros empresarios y emprendedores he podido observar un hecho muy común.  Las pequeñas obsesiones que a veces nos quitan el sueño. Y digo “pequeñas” porque son aspectos de menor trascendencia en el global de la idea que desarrollamos. Vistas desde la distancia arrancan una pequeña sonrisa al observador pero a quien está dentro en un momento dado le provocan incertidumbre y le quitan el sueño.

No obstante estas pequeñas obsesiones son algo muy humano y nos pueden alcanzar a cualquiera con independencia de que incluso, antes fuese quienes esbozásemos la sonrisa cuando son otros los que nos lo cuentan. Poco tienen que ver con el grueso de la idea que pretendemos desarrollar, pero en un momento dado les magnificamos y a veces llegan a ser el centro de nuestras preocupaciones. Algunos de ellos a modo de ejemplo, porque pueden  existir tantos como empresarios y emprendedores, son los siguientes.

La necesidad de contar con recursos informáticos de última generación. No necesitas tener el ordenador personal más potente, ni la mejor impresora láser multifunción del mercado. Lo importante es poseer unos medios informáticos adecuados a tus necesidades. Pregúntate qué uso vas a dar al mismo. Necesitas emitir facturas, enviar correos electrónicos y buscar información; pues entonces no compres el último superordenador, salvo que te dediques al diseño gráfico. Recuerda: que no por tener el mejor equipo del mundo las cosas se iban a realizar por sí solas. Somos nosotros los que tenemos que poseer los conocimientos para manejar el equipo.

La necesidad de contar con grandes instalaciones para desarrollar funciones accesorias mi negocio. Céntrate en tu actividad económica: reparación de vehículos, venta al por menor de productos alimenticios, instalador de agua caliente sanitaria, etc. Para esto no necesitas un espacio anexo de oficinas y sala de reuniones, necesitarás tener un pequeño espacio donde poder realizar estas tareas con tranquilidad y con cierta discreción en el caso de las reuniones.

La obsesión con saber de marketing, contabilidad, liquidación de impuestos, etc. Tú de lo que tienes que saber es de tu negocio, si reparas automóviles tendrás que saber equilibrar la dirección. Claro que es importante tener conocimientos  sobre muchas materias, pero no por eso debes de ser un experto en todas ellas; o ¿es que vas a dejar de vender en tu tienda para estudiarte un libro de 600 páginas para conocer los principios del marketing? Para ello no dudes en buscar profesionales de estas materias para que te asesoren y/o contratar sus servicios si te son necesarios.

No tienes porqué hacerlo todo. Evidentemente el núcleo de nuestra actividad principal, en la producción de bienes o servicios, es cosa nuestra. Pero no debemos descartar subcontratar cuando la situación lo requiera. Pequeños profesionales de oficios a veces acaban pillándose los dedos al comprometerse con los clientes en algo que es accesorio a lo que hacen y no pueden hacer. Hace unos días me contaba un profesional de la decoración que por hacer un pequeño favor a un cliente ha perdido dinero. “Son sólo unos taladros profundos en este punto de la pared” (y el agua salía a chorros por una bajante). Como me decía: “La próxima vez sólo hago los taladros que yo necesite”.

Frente a todas estas inquietudes sólo dos reflexiones, sobre lo material busca lo estrictamente necesario y sobre los conocimientos piensa que lo importante no es saber todas las cosas, sino conocer a quién tienes que dirigirte a preguntarlas en cada momento.

 

¿Conoces o padeces otras pequeñas obsesiones que te desvían de tu objetivo? ¿Nos las cuentas?

 

Fotografía: Por RyanMcGuire  CC0 Public Domain. [http://pixabay.com/es/service/terms/#download_terms], vía http://pixabay.com/

Las franquicias como negocio local (y II).

Las franquicias como negocio local (y II).

La semana pasada hablamos de las características generales de las franquicias y de su posibilidad de ser desarrolladas en el medio local. Una vez asentado esto surge la pregunta sobre qué franquicia buscar. La respuesta no es fácil dado que cada medio local es particular y peculiar. Sin embargo no  debemos de perder de vista las dos dimensiones que estamos tratando. La primera es la actividad económica a desarrollar en sí, es decir la oportunidad de negocio. La segunda son las características internas de funcionamiento de la propia franquicia.

Respecto al negocio en sí lo primero es conocer en profundidad nuestro medio local para una vez detectadas las oportunidades de negocio buscar qué franquicia puede cubrirlas. Siendo prácticos yo aconsejaría echar un vistazo a los mal llamados Nuevos Yacimientos de Empleo (de “Nuevos” no tienen nada), cuya potencialidad en función de cada medio local tiene más o menos posibilidades de desarrollarse.

Como no se trata de hacer una disertación sobre la definición y composición de los Nuevos Yacimientos de Empleo, nos basta con saber que se trata de buscar sectores de actividad que ocupen los vacíos existentes en el ámbito local y/o que puedan buscar satisfacer necesidades sociales insatisfechas. Y que estas actividades económicas podemos clasificarlas en: servicios a la vida cotidiana; servicios a la mejora de la calidad de vida; servicios de ocio; y servicios medioambientales. Es decir, estamos hablando, desde servicios de guardería, atención a las necesidades de las personas mayores, reparaciones especializadas en mejorar la calidad de vida, servicios de seguridad, etcétera; hasta actividades que redunden en la mejora de la eficiencia energética.

No se nos debe olvidar que el medio local es un ser vivo que está en constante movimiento. Por un lado las dotaciones e infraestructuras físicas están modificándose, por ejemplo ni las vías de comunicación terrestre son las mismas que hace 20 años, ni el ancho de banda del ADSL es el mismo que hace 5. Esto posibilita además que no sólo busquemos una franquicia pensando en la población local como cliente, una franquicia de servicios puede asentarse en el medio local pero trabajar en cualquier otro nivel. Por otro lado las necesidades sociales son cada vez distintas, la población envejece, pero también los niños reclaman otros servicios asistenciales y de ocio que no están obligados a prestar las Administraciones Públicas; por ejemplo ludotecas. Lo que no debemos perder de vista son las características de la población que habita el medio local al cual nos dirigimos.

Y cuando tengamos todo lo anterior no olvidemos pensar en el impacto que sobre el medio local va a generar nuestra actividad, si es positivo: ¡Adelante! Por cierto la competencia siempre es positiva, obviamente a nuestros competidores directos no les gustará que se implante nuestra actividad, pero no es su opinión la que nos interesa.

Una vez que sabemos qué tipo de negocio en régimen de franquicia vamos a desarrollar tenemos que comparar las diferentes franquicias que se adecuan a lo que buscamos. Para analizar esta segunda dimensión debemos tener en cuenta distintos factores, que aunque sean genéricos a la hora de intentar ser franquiciado hay que enfocarles en clave local.

Por un lado tendríamos los factores más generalistas donde lo local poco o nada importa. Temas como los cánones y royalties a pagar al franquiciador, o los márgenes de beneficios que ofrecen. Que tienen que ver más con nuestro plan económico-financiero que con el enfoque local del negocio.

Por otro están los factores que sí se ven directamente influidos por el medio local. Así nos encontramos con aspectos tan dispares como:

  • La notoriedad de la marca. No se trata sólo de que sea conocida y tenga buena fama a nivel general. También que esté en sintonía con el medio local.
  • La calidad del producto o servicio ofrecido, que debe ser al menos igual, por no decir superior, a otros servicios que generalmente se oferten en el medio local.
  • El know-how y formación que ofrece la empresa. Procurando que este los protocolos de trabajo se encuentre el enfoque hacia el público local.
  • La exclusividad que ofrecen en mi medio local y en los medios locales colindantes a la hora de trabajar el producto o servicio.
  • La inversión y modo de inversión en publicidad de la franquicia. Deberemos cuidar que esta se dirija a nuestro público local. De nada nos sirve en un entorno rural que la franquicia invierta en medios de comunicación locales urbanos.
  • Asistencia de partida y servicios de apoyo durante el desarrollo de la actividad que estén especializados en el desarrollo local de los negocios, que conozcan cómo se mueve la actividad.

Aunque evidentemente todo lo dicho hasta aquí puede ser obvio, en función de que tengamos más o menos conocimientos sobre el tema, no debemos olvidarnos de ninguno de estos aspectos.

Evidentemente no todo consiste en que nosotros seamos quienes elijamos a la franquicia, la franquicia tiene que aceptarnos también a nosotros. Por eso otra importante tarea será la de convencer al franquiciador de que se dan las posibilidades para que su idea de negocio se desarrolle en nuestro ámbito local. El franquiciador maneja sus parámetros, que nosotros conocemos, y es quien tiene la posibilidad de ser flexibles en alguno de ellos. Existen tantas posibilidades de flexibilidad como franquiciadores. En el anterior post mencionábamos el ejemplo de la población.

No se trata de convencer al franquiciador sino de exponer razones objetivas. Y no olvidemos nunca que la última palabra no está en nuestras manos.

Y finalmente recordar algo que debe estar presente en todo proceso que lleve a desarrollar cualquier actividad en la vida y especialmente si es económica, donde te juegas entre otras cosas tus recursos: haz algo que te guste y apasione, no sólo mires sólo la rentabilidad del negocio.

¿Cómo es tu medio local y cuáles son las claves para implantar una franquicia en él?

 

Fotografía: Por SongChangHun  CC0 Public Domain. [http://pixabay.com/es/service/terms/#download_terms], vía http://pixabay.com/