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100 sentencias que deberían cambiar el ánimo de cualquier emprendedor

100 sentencias que deberían cambiar el ánimo de cualquier emprendedor

Ayer fue el Blue Monday, el día supuestamente más triste del año, una fecha que surgió en 2005 de acuerdo a una fórmula matemática ideada por Cliff Arnal, un experto en motivación e investigador de la Universidad de Cardiff, que llegó a la conclusión de que el tercer lunes del año es el día en que se cumplen todas las condiciones para que estemos peor anímicamente… Por supuesto, no estamos ante una fecha real, pero sí llama la atención sobre el hecho de que las personas asociamos determinadas fechas y dificultades con un estado mental y emocional, y que esto nos afecta en cómo abordamos el hoy y ahora.

El hecho es que, como humanos que somos, estamos sometidos a muchos condicionantes que pueden afectar a cómo afrontamos lo que hacemos, y que la diferencia entre salir adelante y tener éxito está en gran medida en cómo abordamos nuestros estados emocionales. Si en tu caso estás emprendiendo, o si ya lo hiciste y te encuentras con tesituras de esta naturaleza en el ejercicio de tu actividad, sabrás mejor que nadie que hay días en los que hubiera sido mejor no levantarse.

Por todo ello, te hemos preparado una serie de frases inspiradoras procedentes de diversas personalidades que esperamos te ayuden a recordar la razón por la cual estás haciendo lo que haces, y que te impulsen a superar las bajadas en el estado de ánimo que puedas tener en cualquier momento. ¡Siempre habrá alguna sentencia que puedas asociar a tu situación!

  1. “Algunas personas sueñan con hacer grandes cosas, mientras otras están despiertas y las hacen” – Anónimo.
  2. “Para ser irreemplazable, uno debe buscar siempre ser diferente” – Coco Chanel.
  3. “Una vez que se aprende a abandonar, se convierte en un hábito” – Vince Lombardi.
  4. “Una onza de acción vale una tonelada de teoría” – Ralph Waldo Emerson.
  5. “Un negocio que no hace otra cosa más que dinero es un negocio pobre” – Henry Ford.
  6. “Un líder es alguien que conoce el camino, anda el camino, y muestra el camino” – John C. Maxwell.
  7. “Un hombre con una nueva idea es un loco hasta que ésta triunfa” – Mark Twain.
  8. “Un error es simplemente otra forma de hacer las cosas” – Warren Bennis.
  9. “Tu reputación es más importante que tu paga, y tu integridad vale más que tu carrera” – Ryan Freitas.
  10. “Tú no eres tu currículum, eres tu trabajo” – Seth Godin.
  11. “Toma 20 años crear una reputación y cinco minutos arruinarla. Si piensas de esa manera, harás las cosas diferente” – Warren Buffet.
  12. “Tengo la oportunidad de ser lo que quiera ser” – Johnnetta McSwain.
  13. “Tener grandes expectativas es la clave de todo” – Sam Walton.
  14. “Tan solo los mediocres nunca tienen un mal día” – Anónimo.
  15. “Tan solo hay tres grupos de personas: los que hacen que las cosas pasen, los que miran las cosas que pasan y los que preguntan qué pasó” – Nicholas Murray Butler.
  16. “Siempre entrega más de lo esperado” – Larry Page.
  17. “Si todo parece bajo control, entonces no estás yendo lo suficiente deprisa” – Mario Andretti.
  18. “Si se valora poco, no le quepa duda de que el mundo no subirá el precio” – John Maxwell.
  19. “Si quieres llegar a algún lugar tienes que saber a dónde quieres ir y cómo llegar ahí. Entonces nunca, nunca, nunca rendirse” – Norman Vincent Peale.
  20. “Si eres claro con aquello que quieres, el mundo responde con claridad” – Loretta Staples.
  21. “Si de todos modos vas a pensar, piensa en grande” – Donald Trump.
  22. “Ser un emprendedor es vivir unos pocos años de tu vida como nadie quiere, de tal forma que puedes disfrutar del resto de tu vida como nadie puede” – Anónimo.
  23. “Quiero hacerlo porque quiero hacerlo” – Amelia Earhart.
  24. “Puedo aceptar el fracaso, todos fracasan en algo. Pero no puedo aceptar no intentarlo” – Michael Jordan.
  25. “Puedes preguntar a los clientes qué quieren, y después intentar dárselo. Pero, en el momento en que puedas proporcionárselo, ellos querrán algo completamente nuevo” – Steve Jobs.
  26. “No trates de ser original, sólo trata de ser bueno” – Paul Rand.
  27. “No te preocupes por la financiación si no la necesitas. Hoy empezar un negocio es más barato que nunca” – Noah Everett.
  28. “No sé cuál es la clave del éxito, pero la clave del fracaso es intentar agradar a todo el mundo” – Bill Cosby.
  29. “No puedes elegir cómo vas a morir, o cuándo. Sólo puedes decidir cómo vas a vivir. Ahora” – Joan Báez.
  30. “No podía esperar para el éxito, así que seguí adelante sin él” – Jonathan Winters.
  31. “No necesitas tener un cargo, ser poderoso, o ser influyente para liderar. Solo tienes que estar conectado y comprometido” – Seth Godin.
  32. “No me voy a limitar a mí misma sólo porque otras personas no aceptarán el hecho de que yo puedo hacer otra cosa” – Dolly Parton.
  33. “No juegues a juegos que no entiendes, incluso si ves a muchas otras personas ganando dinero de ellos” – Tony Hsieh.
  34. “No importa lo despacio que vayas, siempre y cuando no te detengas” – Confucio.
  35. “No importa cuán brillante sea tu mente o estrategia, si estás jugando solo, siempre perderás ante un equipo” – Reid Hoffman.
  36. “No hay nada de malo en quedarse pequeño. Puedes hacer grandes cosas con un equipo pequeño” – Jason Fried.
  37. “No es la especie más fuerte la que sobrevive, ni la más inteligente, sino la más receptiva al cambio” – Charles Darwin.
  38. “Nadie puede producir grandes cosas si no es totalmente sincero a la hora de tratar consigo mismo” – James Russell Lowell.
  39. “Nada tarda tanto en llegar como lo que nunca se empieza” – Alain.
  40. “Nada grande se ha conseguido jamás sin entusiasmo” – Ralph Waldo Emerson.
  41. “Los home runs de ayer no ganan los partidos de hoy” – Babe Ruth.
  42. “Los ganadores nunca abandonan y los que abandonan nunca ganan” – Vince Lombardi.
  43. “Lo que no se empieza nunca tendrá un final” – Johann Wolfgang von Goethe.
  44. “Las personas rara vez compran lo que necesitan. Compran lo que quieren” – Seth Godin.
  45. “Las oportunidades de negocio son como los buses, siempre hay otro llegando” – Richard Branson.
  46. “Las ideas son fáciles. La implementación es difícil” – Guy Kawasaki.
  47. “La única parte donde el ‘éxito’ aparece antes que el ‘trabajo’ es en el diccionario” – Vidal Sasoon.
  48. “La suerte tiene lugar cuando la preparación se encuentra con la oportunidad” – Earl Nightingale.
  49. “La regla de oro de todo hombre de negocios es esta: Ponte en el lugar de tu cliente” – Orison Swett Marden.
  50. “La manera de empezar es dejar de hablar y empezar a hacer” – Walt Disney.
  51. “La lógica te llevará del punto A al B. La imaginación te llevará a todas partes” – Albert Einstein.
  52. “La función del liderazgo es producir más líderes, no más seguidores” – Ralph Nader.
  53. “La complejidad es tu enemigo. Cualquier tonto puede hacer algo complicado. Lo difícil es mantener las cosas simples” – Richard Branson.
  54. “Hoy es cuando comienza todo lo que va a ocurrir a partir de ahora” – Harvey Firestone.
  55. “Hombre sin sonrisa no abre tienda” – Proverbio chino.
  56. “Haz feliz a aquellos que estén cerca, y aquellos que estén lejos vendrán” – Proverbio chino.
  57. “Hay dos grandes días en la vida de una persona: el día que nace y el día que descubre por qué” – John Maxwell.
  58. “Está bien celebrar el éxito pero es más importante prestar atención a las lecciones del fracaso” – Bill Gates.
  59. “Esperar que el mundo le trate justamente sólo porque usted es una buena persona es un poco como esperar que el toro no cargue contra usted porque es usted un vegetariano” – Dennis Wholey.
  60. “Esfuerzo continuo, no fuerza o inteligencia, es la clave para liberar nuestro potencial” – Winston Churchill.
  61. “En realidad competimos con nosotros mismos, nosotros no tenemos control sobre el rendimiento de otros” – Pete Cashmore.
  62. “Emprender no es ni una ciencia ni un arte. Es una práctica” – Peter Drucker.
  63. “Elige un trabajo que te guste y no tendrás que trabajar ni un día de tu vida” – Confucio.
  64. “El último 10% que lleva lanzar algo requiere la misma energía que el primer 90%” – Rob Kalin.
  65. “El truco está en lo que uno enfatiza. Podemos hacernos miserables, o podemos hacernos fuertes. La cantidad de trabajo es la misma” – Carlos Castañeda.
  66. “El realismo es para pesimistas. Un optimista crea su propia realidad” – David Harley.
  67. “El noventa y nueve por cientos de los fracasos de liderazgo son fracasos de carácter” – Norman Schwarzkopf.
  68. “El mejor uso de la vida es dedicarla a algo que la sobreviva” – William James.
  69. “El mayor riesgo es no asumir ningún riesgo… En un mundo que cambia realmente rápido, la única estrategia en la que el fracaso está garantizado es no asumir riesgos” – Mark Zuckerberg.
  70. “El hombre que no tiene imaginación no tiene alas” – Muhammad Ali.
  71. “El hábito es el terreno de batalla diario del carácter” – John Maxwell.
  72. “El fracaso es sólo la oportunidad de comenzar de nuevo de forma más inteligente” – Henry Ford.
  73. “El éxito no es la clave de la felicidad. La felicidad es la clave del éxito. Si amas lo que haces, tendrás éxito” – Albert Schweitzer.
  74. “El éxito es la capacidad de ir de fracaso en fracaso sin perder entusiasmo” – Winston Churchill.
  75. “El destino no es cuestión de casualidad, sino cuestión de elección. No es algo a lo que se deba esperar, sino algo a conseguir” – Jeremy Kitson.
  76. “El coraje no es la falta de miedo, sino la decisión de que alguna otra cosa es más importante que el miedo” – James Neil Hollingworth.
  77. “Donde hay una empresa de éxito alguien tomó alguna vez una decisión valiente” – Peter Drucker.
  78. “Debe tener cierto criterio para saber si el deseo que tiene encaja con las habilidades que posee” – John Maxwell
  79. “Da tu primer paso con fe, no es necesario que veas toda la escalera completa, sólo da tu primer paso” – Martin Luther King.
  80. “Cuanto más tiempo pase sin que actúes más dinero estás dejando de ganar” – Carrie Wilkerson.
  81. “Cuando un hombre ha puesto un límite en lo que hará, ha puesto un límite en lo que puede hacer” – Charles Schwab.
  82. “Cuando las personas saben que se está midiendo su trabajo, aumenta su productividad” – John Maxwell.
  83. “Cuando encuentres una idea sobre la que no puedas dejar de pensar, esa es probablemente una buena idea que perseguir” – Josh James.
  84. “Creo honestamente que es mucho mejor fallar en algo que amas que tener éxito en algo que odias” – George Burns.
  85. “Con palabras no es como mejor se expresa la filosofía de una persona; se expresa en las decisiones que uno toma. A la larga, moldeamos nuestras vidas y nos moldeamos a nosotros mismos” – Eleanor Roosevelt.
  86. “Cada persona está compuesta de unos cuantos temas” – C.S. Lewis.
  87. “Aquellos que dicen que no puede hacerse, no deberían interrumpir a quienes lo están haciendo” – Proverbio chino.
  88. “A veces la vida te golpea con un ladrillo en la cabeza. No pierdas la fe” – Steve Jobs.
  89. “A menudo las personas están trabajando duro en la cosa equivocada. Trabajar en la cosa correcta probablemente es más importante que trabajar duro” – Caterina Fake.
  90. “¿Mi más grande motivación? Seguir retándome a mí mismo. Veo la vida como una larga educación universitaria que nunca tuve; todos los días estoy aprendiendo algo nuevo” – Richard Branson.
  91. “Yo no creo en el fracaso. No es fracaso si te gustó el proceso” – Oprah Winfrey.
  92. “Si se presiona a través de esa sensación de tener miedo, esa sensación de tomar riesgos, realmente cosas asombrosas pueden suceder” – Marissa Mayer.
  93. “Si has nacido sin alas, no hagas nada por impedir que te crezcan” – Coco Chanel.
  94. “Nuestra mayor debilidad radica en renunciar. La forma más segura de tener éxito es siempre probar sólo una vez más” – Thomas Alva Edison.
  95. “Muéstrame una persona que nunca ha cometido un error, y yo te mostraré una persona que nunca hizo nada” – William Rosenberg.
  96. “Es difícil hacer un trabajo realmente bueno en cualquier cosa que usted no piensa en la ducha” – Paul Graham.
  97. “Si lo puedes soñar, lo puedes lograr” – Walt Disney.
  98. “No he fracasado. Acabo de encontrar 10.000 maneras que no funcionan” – Thomas Alva Edison.
  99. “Apunta a la luna. Aunque falles, aterrizaras entre las estrellas – Les Brown.
  100. “A veces se gana y a veces… se aprende” – Robert Kiyosaki.

¿Has encontrado la tuya?

¿Qué frase o consejo te ha ayudado más en tu vida? ¿Cuál es la frase que crees debería algún día resumir lo que has hecho en tu existencia?

Las franquicias como negocio local (I).

Las franquicias como negocio local (I).

Todavía, a día de hoy, cuando hablamos de una franquicia  la mayor parte de la gente le viene a la cabeza la imagen de alguna una gran marca de dimensión internacional,  en especial del sector alimentario. A esta imagen le vendrá asociada un gran desembolso económico para ser franquiciado, y un establecimiento en el centro de una ciudad de cierta consideración, o al menos capital de provincia, o en un centro comercial. Es decir una realidad urbanita y de zona comercial centralizada. Poca gente asociará una franquicia orientada a un mercado rural o de barrio. Sin embargo la realidad es distinta.

Es cierto que hasta hace unos años pocas eran las empresas que operaban como franquicia, sin embargo en las dos últimas décadas el fenómeno ha crecido exponencialmente. Y es que lo que hace tiempo podría resultar muy complejo no es más que una suma de factores que cada vez están al alcance de más empresas. Y donde hace años sólo había cabida para negocios de una dimensión considerable ahora hay espacio para todo tipo de negocio, con mucha o poca inversión, con establecimiento abierto al público o desde casa, y en casi todos los sectores de actividad económica.

Precisamente estos cambios en el sector de las franquicias son los que están posibilitando su aplicabilidad en el medio local como una herramienta más al servicio de los emprendedores locales y de la actividad socioeconómica. No sólo en cuanto a ser una fuente generadora de empleo; también porque algunas de estas actividades económicas vienen a dotar socialmente de  servicios que son inexistentes o incompletos en el ámbito local.

Para acercarnos a este tema hay que explicar que la esencia de las franquicias se mueve en torno a dos figuras. No trata este artículo de profundizar en el mundo de las franquicias ni de las complejas relaciones que se establecen entre ambas partes; para el tema que tratamos nos basta con conocer unas pinceladas. Por un lado está la figura del franquiciador que la titular del bien o servicio que se ofrece en esta modalidad contractual. Y por otro la persona del franquiciado, la persona que decide regentar por su cuenta y riesgo ese negocio del que hemos hablado.

El franquiciador, ya sea persona física o jurídica, por un lado es quien tiene un negocio de rentabilidad probada; que posee posibilidades de comercialización reales; y finalmente, que es capaz de ser reproducido en diferentes lugares. Y por otro lado posee la capacidad para hacerle transmisible y para prestar asistencia técnica actualizada a los franquiciados. Todas estas características son susceptibles de ser desarrolladas por múltiples actividades económicas, especialmente gracias a la gran capacidad de la transmisión de la información está facilitando actualmente el potencial de desarrollo de estos negocios.

Entre las ventajas de ser franquiciador están por ejemplo: la posibilidad del rápido crecimiento del negocio; bajar los costes de inversión; y la posibilidad de elevados ingresos en márgenes, cánones y royalties. Entre los inconvenientes encontramos, entre otros: dejar la imagen de la marca en manos del franquiciado; perder el control sobre el conocimiento del saber hacer que ha convertido el negocio en exitoso; y la imposibilidad de tener otros canales alternativos de venta para su producto.

Por su parte el franquiciado asume la gestión de una determinada actividad económica bajo los parámetros y la tutela que le ofrece el franquiciador. Las principales ventajas para el franquiciado radican en: formación inicial tanto sobre el bien o servicio concreto como sobre; desarrollar un modelo de negocio y implantado; asesoramiento de todo tipo, incluida la innovación, ofrecido por e franquiciador que a nivel individual sería muy costoso de asumir. Pero también hay inconvenientes, entre los que destacamos: dependencia exclusiva del franquiciador; contratos renovables que pueden no serlo a voluntad del franquiciador; y que si el franquiciador no acierta con su estrategia para gestionar la marca el franquiciado por mucho que haya acertado a nivel local se verá arrastrado por aquel.

Respecto a los negocios en sí que conforman las franquicias nos interesa mencionar los principales tipos de franquicia: Franquicia de producción: en que el franquiciador fabrica los productos que ofrece a sus franquiciados para su venta, normalmente bajo una marca ya consolidada o conocida. Franquicia de distribución: donde el franquiciador hace las veces de una central de compras. Franquicia de servicios: donde el franquiciador cede al franquiciado la prestación de unos servicios prestados por el mismo ofreciendo para ello su saber hace, mensajería. Franquicia industrial: donde el franquiciador dota de la tecnología y del derecho a usar su nombre y su marca  al franquiciado.

Para finalizar debemos hacer un inciso respecto al requisito de la población que exigen algunas franquicias. En los diferentes portales sobre franquicias que existen en Internet y en las guías por escrito se establecen los requisitos poblacionales para establecerse la franquicia. Por experiencia persona puedo decir que no son criterios cerrados. Así que si estás pensando en una franquicia que no reúne este requisito, salvo que sea unas distancias insalvables, ponte en contacto con ellos.

En el siguiente artículo te daremos algunas pautas para ayudarnos a elegir una franquicia en el medio local.

¿Consideras que en tu medio local puede implantare una franquicia? Si desarrollas tu actividad económica a través de una franquicia con carácter local ¿cuál es tu experiencia?

 

 

Oferta y pequeños negocios

Oferta y pequeños negocios

Es sabido que uno de los grandes retos, sino el mayor, de los pequeños negocios es el carácter limitado de lo que ofrece a sus clientes. Es, en términos generalistas, la pescadilla que se muerde la cola; un negocio pequeño no suele contar con recursos suficientes para todo lo que quisiera, lo que contribuye a tener que aceptar las condiciones que le ofrecen los proveedores, no siempre favorables ni cuantitativa ni cualitativamente, y que en definitiva resulta en una limitación de lo que se ofrece a los clientes, lo que redunda en limitar las posibilidades de crecimiento del negocio. Ésta limitación a veces es crítica, en otras ocasiones será ocasional, pero en ambos casos es muy posible que retraigan o modifiquen la intención de compra de nuestro cliente.

El caso es que esta situación condiciona totalmente la intención de compra del cliente. No hay nada que le frustre más que dirigirse a un negocio en busca de algo concreto y no encontrarlo. A veces esto responde a que el negocio no comercia con aquello tan concreto que busca ese cliente, en cuyo caso será un cliente que nunca más vuelva. En otras ocasiones, vendiendo el tipo de género que demanda, nuestra oferta está por debajo de sus expectativas, lo que conllevará posiblemente que busque otro comercio de referencia. Otras, lo más usual, es que, siendo el negocio adecuado, siempre hay algo que falta, lo que no necesariamente puede implicar perder el cliente, pero sí que esa compra se dirija a realizarla en otro lugar, aun en el caso de contáramos con el resto de artículos que tuviera intención de adquirir, dado que el desplazamiento va a tener que hacerlo de todas formas. Comentarios como “nunca tienen lo que busco”, “siempre han tenido de lo que pido”, son un torpedo en la línea de flotación de nuestra intención por retener clientes. De esta situación no se libran ni los negocios más especializados, pues siempre puede existir una característica o servicio adicional que pueda ser demandado y no encontrar satisfacción.

Esta situación, la de tener mucho y variado género pero no “de todo” (en producto, servicio o prestación), es típica en los pequeños negocios, y un handicap enorme para muchos de ellos. Suele reflejarse en la falta de un artículo muy concreto, una marca específica, una prestación determinada, o la ausencia de un servicio acorde a la expectativa del comprador. En la mayoría de las ocasiones esto responde a un hecho tan simple como que nuestra oferta no responde realmente a un análisis de mercado, sino simplemente a lo que sabemos hacer, lo que difícilmente se adecuará a una sociedad que modifica sus hábitos y formas de consumo a un ritmo acelerado. Esto es palpable por ejemplo en lo referente al uso de las nuevas tecnologías, o en la forma en que se nos presentan los productos (no hay más que comparar todo lo que ahora viene envasado con la forma en que lo adquiríamos hace unos años), por no hablar de las cada vez más diversificadas formas de provisión.

En fin, el hecho es que esta situación obliga a buscar soluciones que posibiliten que nuestro negocio se adecúe a lo que demanda nuestra clientela, que en definitiva es la que marca el pulso de nuestra actividad. La buena noticia es que todo esto podemos gestionarlo adecuadamente con una de las mayores fortalezas que todo pequeño negocio suele tener: la cercanía al cliente. Éste es el factor que, con ilusión y creatividad, hemos de saber aprovechar para enfocar el conjunto de nuestra actividad a lo que realmente nuestra clientela espera de nosotros.

Tradicionalmente, esta cercanía al cliente posibilitaba, con mucha voluntad, vocación, y a veces improvisación, responder adecuadamente a lo que aquél buscaba de nosotros. Hoy día sólo algunos negocios podrán seguir el mismo esquema, sobre todo los que no cuenten no competencia cercana (por ejemplo, los ubicados en núcleos rurales), pero incluso éstos notarán el cambio de tendencia.

Así las cosas, y explotando el potencial que esta cercanía al cliente puede reportar a nuestro negocio, conviene analizar las alternativas que están a nuestro alcance para superar inconvenientes de la naturaleza señalada. Algunas opciones podrían ser las siguientes:

  • ¿Necesitas incrementar tu capacidad de negociación con los proveedores? Una de las mejores opciones es impulsar un consorcio con otros negocios similares al tuyo, a través del cual puedan obtenerse mejores condiciones en la adquisición de productos. En otras ocasiones será posible adherirse a un modelo equivalente. Si en tu caso particular esto no es posible, la mejor opción es diversificar la cantidad de proveedores con los que trabajas; presupuesta lo que quieres adquirir y haz que sean ellos los que mejoren su oferta.
  • Establece lazos con otros comercios. En situaciones en las cuales seas consciente de que un cliente pueda demandarte algo que no estés en condiciones de proporcionar siempre podrás derivar a un tercer negocio donde tengas las garantías de que sí podrá encontrarlo, o que incluso podría proporcionártelo a ti en un plazo razonable. Las relaciones de reciprocidad en este sentido pueden ser muy beneficiosas para todos, fundamentalmente para el cliente, que puede ver satisfecha su demanda sin por ello cuestionar tu negocio.
  • ¿Se adecúa la estética y funcionalidad de tu negocio con el perfil de cliente que tienes? A lo mejor necesitas ambientar, equipar o redistribuir parte de tu negocio para adaptarlo a un segmento concreto de clientes. No necesariamente tiene que costarte mucho, y puede ayudarte a fidelizar clientela. Intenta también a probar ocasionalmente con nuevos productos, para ver cómo funcionan con tus clientes.
  • Abre vías de comunicación con tus clientes. Establece canales presenciales o telemáticos para facilitar que puedan opinar sobre tu negocio; posibilita que te orienten sobre sus gustos, expectativas, preferencias, etc. Generarás mayor sintonía con tu actividad. Prémiales por su colaboración y aprovecha para abrir una lista de posibles clientes que quieran estar al tanto de tus ofertas y novedades.
  • ¿Tu negocio depende de su escaparate? Juega con la disposición de tus productos, la época en que estés, fechas señaladas y ocasiones especiales que quieras aprovechar. Existen muchas técnicas de escaparatismo que pudieran serte muy útiles, especialmente si lo compaginas con caducidad en ofertas. Abre también tu escaparate a las nuevas tecnologías, especialmente a herramientas como las redes sociales. Si quieres, puedes aplicar esto a secciones concretas de tu negocio.

Como podrás comprobar, con poco puede hacerse mucho. A veces no depende tanto de lo que se tiene sino de en qué condiciones se proporciona. Eso si, lo que hagas es una apuesta de futuro, sé constante y no falles a lo que tus clientes esperan de ti.

¿Tienes alguna experiencia destacable en el sentido expuesto en el artículo? ¿Existe algún elemento que no hayamos incluido y que consideres especialmente relevante?

PYME y Derechos Humanos

PYME y Derechos Humanos

Hace unos días, leyendo un artículo sobre el suspenso de las principales entidades bancarias españolas en materia de derechos humanos, pensé sobre en qué medida las pequeñas y medianas empresas integrarían principios similares a su actividad, pues la verdad, aquellos no son normalmente un tema de tratamiento explícito en la actividad cotidiana de éstas; “aquí se viene a trabajar y punto”, es la tan común sentencia que, aplicable al día a día, me vino inmediatamente a la cabeza cual si con ella se pretendiera centrar al trabajador en su tarea productiva aislándole de todo lo que rodea a ésta.

Pues bien, tan importante es lo que estamos tratando, y tan presente está en la escena internacional, que las Naciones Unidas editaron en 2011 una guía que, titulada “Principios rectores sobre las empresas y los derechos humanos“, pretende ser un marco práctico para “proteger, respetar y remediar” en dicha materia, dado “el papel de las empresas como órganos especializados de la sociedad que desempeñan funciones especializadas y que deben cumplir todas las leyes aplicables y respetar los derechos humanos“. En dicha guía se dicen cosas como que las empresas “deben respetar los derechos humanos. Eso significa que deben abstenerse de infringir los derechos humanos de terceros y hacer frente a las consecuencias negativas sobre los derechos humanos en las que tengan alguna participación“, estableciendo como marco de referencia de mínimos la Carta Internacional de Derechos Humanos y la Declaración de la Organización Internacional del Trabajo relativa a los principios y derechos fundamentales en el trabajo. La ONU, además, editó una guía interpretativa para la puesta en práctica de los Principios rectores señalados.

A priori podría pensarse que velar por el respeto de los derechos humanos pudiera ser una tarea achacable únicamente a las multinacionales, dadas las implicaciones profundas de su actividad, tanto en lo referente a aspectos internos de gestión y producción, como a los efectos en la sociedad de su actividad; tanto es así, que raro es el mes en el que no se produce alguna noticia al respecto. No obstante, y aunque aquellas sean el principal foco de atención en esta materia, el respeto de los derechos humanos es una tarea que nos concierne a todos, también a las pequeñas y medianas empresas. La lógica extensa de todo esto parte del hecho del papel del estado como primer garante en cumplir y hacer cumplir los tratados internacionales que en materia de derechos humanos ha suscrito, lo que por extensión se aplica en el conjunto de la sociedad donde aquél actúa, siendo un imperativo para todos y cada uno de los ciudadanos, y por ende para todas las organizaciones, por lo cual llegamos a la conclusión de que el respeto de los derechos humanos es tarea que no solo atañe a las grandes empresas, sino a cualquier empresa independientemente de cualquier especificidad que tuviere. Por supuesto, dejando esto de lado, lo ideal es que todo esto parta del compromiso personal que como persona y empresario se tiene con la sociedad y sus principales valores.

Como empresa vamos a tener siempre la opción, desde su nacimiento, por optar en centrarnos únicamente en sus resultados en mercado o, por el contrario, por integrar valores que acompañen toda su actividad. Es un hecho constatable que el respeto de los derechos humanos es un aspecto que la sociedad en su conjunto monitoriza cada vez más, lo que refleja un cada vez más estrecho compromiso de la ciudadanía con este tipo de cuestiones, y ello incluye la percepción que sobre nuestra actividad pueden tener nuestros clientes, lo que se deja notar en lo que éstos solicitan y exigen. Muchas empresas, de hecho, hacen del respeto de los derechos humanos un instrumento de marketing, mientras que otras, al contrario, integran este tipo de aspectos de forma natural en el conjunto de su actividad, en armonía con ésta y con lo que sus clientes esperan de la empresa. Por lo tanto, existe una razón profundamente humana en todo esto, si, pero también es constatable que velar por el respeto de los derechos humanos es, cada vez más, rentable para las empresas.

Algunas cuestiones, tanto referentes al funcionamiento interno de la empresa como en la forma de operar en mercado que tiene, pueden surgir fácilmente si pensamos en términos de derechos humanos. Por ejemplo, en clave interna, ¿tienen las mismas oportunidades y trato los hombres y las mujeres que trabajan en la empresa en cuestión? ¿existe la debida consideración y respeto de los directivos por sus trabajadores? ¿se perjudica de alguna forma a parte de la plantilla por cuestiones de edad, sexo o etnia? ¿se favorece la libertad de expresión y sindicación? ¿existen criterios salariales homogéneos y que dignifiquen el trabajo? ¿qué diferencia salarial existe entre la persona que más cobra y la que menos en la empresa? ¿se favorece la conciliación real de la vida familiar? ¿se vela por la seguridad en el trabajo? Como puede constatarse, podríamos seguir con una diversidad de preguntas tal que, tratadas individualmente o en su conjunto, podrían darnos muchas pistas sobre los valores y prácticas de la empresa en cuestión. En clave externa no nos quedaríamos cortos, pues de hecho los efectos de la actividad de una empresa en la sociedad son, a priori, más fácilmente identificables, aunque esto no quiere decir que sea una tarea siempre sencilla. En esta línea, podríamos realizarnos preguntas como ¿sabemos como se producen los productos que vendemos? ¿tenemos certeza de que no utilizan mano de obra infantil? ¿se elaboran en entornos laborales no discriminatorios? ¿contribuyen a mejorar las condiciones de vida de las personas y comunidades involucradas? ¿aplican criterios de justicia redistributiva con todas las partes implicadas, sobre todo los productores y trabajadores? ¿se elaboran en países donde se respetan los derechos humanos? ¿produce algún menoscabo sobre el medio ambiente, tanto en la obtención de materias primas como en su transformación y comercialización? El etcétera podría alargarse mucho, como puede verse. En el caso de que la empresa en cuestión lleve a cabo servicios, las cuestiones serían similares, aunque con un mayor enfoque en los procesos.

Ahora bien, podrá pensarse, todo esto es fácilmente imaginable de aplicar en grandes empresas, pero ¿tiene tanto sentido integrarlo en una pyme? ¿de qué forma se hace? No son preguntas baladíes, dado que la lógica globalizadora actual complica mucho esta tarea, y la capacidad de una pequeña y mediana empresa, podrá siempre argüirse, es limitada. Para responder a ello, un buen punto de partida puede ser la guía “Mi empresa y los derechos humanos“, un material elaborado por la Comisión Europea específicamente para pymes, en la cual se trata de forma sencilla y amena sobre las razones, beneficios, instrumentos, situaciones, etc., que aconsejan a que toda pyme integre en su cultura organizativa y empresarial el respeto por los derechos humanos. En principio, a través de este material accederemos a todas las claves que necesitamos para llevar a cabo esta tarea.

Para concluir, vamos a incluir algunas claves para gestionar este tipo de cuestiones en nuestra actividad:

  • Integrar el respeto por los derechos humanos no es una cuestión únicamente comercial, sino esencial y principalmente de coherencia personal y humana. Si bien como empresario tienes un papel primordial, haz partícipe de ello a tu equipo, entre todos es más fácil identificar los valores y riesgos que pueden rodear tu actividad. Además, entre todos se genera una cultura empresarial con pilares mucho más sólidos.
  • Centrarnos en que nuestra actividad integre valores fácilmente identificables; hacer sentir al cliente que el proceso de compra no se limita a adquirir un producto, sino que a través de ello se está contribuyendo a una causa.
  • Integrar esos valores en el ADN de la empresa.  Se trata de adherir dichos valores en la cultura de empresa, lo que posibilitará no solo dotar de coherencia con aquellos al conjunto de la actividad, sino también posibilitar que el esfuerzo por integrarlos en los distintos procesos sea mucho menos costoso.
  • En clave interna, la coherencia en el respeto de los derechos humanos se ve favorecida en aquellas empresas que integran un modelo organizativo de filosofía horizontal, es decir, participativa, integradora y colaborativa. Es un hecho conocido que este modelo se está imponiendo cada vez más, pues además cohesiona e incrementa la productividad de las personas implicadas en la empresa.
  • En clave externa, conviene saber (y preguntar) sobre todos los detalles de producción y tratamiento de aquello que vendemos. Si subcontratamos algún servicio, igualmente deberíamos saber en qué condiciones se realiza y si se ajusta a nuestros valores. Muchas preguntas y demandas de nuestra clientela vendrán por esta vía.
  • No descuides la atención de tus valores, pues de ello depende en gran medida tu marcha como empresa. Procura atender a todo lo que al respecto involucra a tu empresa (realiza seguimiento de ello), y comunica, de la forma que estimes oportuna en base a vuestra cultura empresarial, tanto interna como externamente.

Si lo pensamos detenidamente, lo que hacemos y lo que otros hacen para que nosotros podamos hacer puede tener implicaciones profundas en materia de derechos humanos. Pensemos en ello y actuemos, pues conlleva una responsabilidad que cada vez involucra más al conjunto de la sociedad y a nuestra empresa como parte de la misma. Lo que hacemos desde nuestra actividad puede contribuir a hacer de éste un mundo mejor.

En tu caso ¿con qué valores se identifica tu empresa? ¿tienes alguna experiencia que pueda ser significativa sobre todo lo expuesto? Envíanos tus valoraciones, ideas e inquietudes.

Imagen: Mural de Diego Rivera en el Detroit Institute of Arts. Fotografía de VasenkaPhotography, en Flickr.

¿Es útil la nube para mi negocio?

¿Es útil la nube para mi negocio?

Seguramente seas una de esas personas que muchas veces ha escuchado hablar de “la nube” y todavía no tengas muy claro a qué se refiere, o que algo así te haya ocurrido en el pasado. Empezó como quien no quiere la cosa, “no, yo guardo mis archivos en la nube”, “voy a descargarme el documento desde la nube y lo vemos”, “por favor, haz una copia de los archivos en la nube antes de irte”, etc., y a partir de ahí se ha ido convirtiendo poco a poco en parte del lenguaje de tu entorno laboral y personal.

El hecho es que, cuando hablamos de “la nube”, en realidad lo estamos haciendo del cloud computing, una forma genérica de denominar a los servicios que se prestan a través de internet utilizando aplicaciones y/o plataformas e infraestructuras externas. En resumen, se refiere a realizar a través de internet todo aquello que hasta hace poco llevábamos a cabo a través de una instalación o almacenamiento en nuestro ordenador.

Para darnos cuenta de lo que para una actividad económica puede significar, vamos a caracterizarlo en los procesos de una empresa promedio en nuestro país, con un tamaño no superior a nueve personas, y que además coincide tiene un ámbito de actuación eminentemente local. Pues bien, tareas como escribir un documento, realizar una hoja de cálculo, llevar al contabilidad, realizar gestiones bancarias, generar albaranes y facturas, almacenar toda la documentación fiscal y de gestión, reunirnos con nuestro socio de Palencia, guardar y catalogar todos nuestros archivos profesionales, gestionar los procesos de trabajo, planificar proyectos, realizar talleres grupales, garantizar la seguridad de nuestros archivos… entre otras muchas opciones, no requieren hoy en día que las realices guardando o utilizando un programa instalado en tu ordenador, sino que pueden llevarse a cabo directamente a través de servicios en la nube.

Los requisitos para utilizar la nube son sencillos, pues sólo se requiere de una conexión a internet y de un dispositivo a través del cual navegar en la red. Lo primero podría complicarse para empresas ubicadas en determinados enclaves rurales, pues aunque se haya avanzado mucho en este sentido, todavía estamos en una España con varias velocidades en lo digital, en la cual es posible encontrar lugares con muy deficiente servicio, lo que obviamente podría entorpecer cualquier acción emprendedora que pudiera requerir de un acceso adecuado a la red. Respecto a lo segundo, si bien todavía hoy en día el ordenador es un imprescindible, también es verdad que cada vez más los servicios en red se orientan a dispositivos móviles de diversa naturaleza, prevaleciendo los teléfonos y tabletas (algunos, incluso, vaticinan en un futuro no muy lejano la sustitución misma de los ordenadores por este tipo de dispositivos, lo que hoy por hoy al común nos parece algo difícilmente imaginable).

Desde una perspectiva técnica, conviene distinguir entre las modalidades de servicio disponibles en la nube y las categorías de servicio existentes. Entre las primeras podemos contemplar la existencia de nubes públicas (orientada a todo tipo de individuos y grupos, que comparten determinados servicios que no controlan), privadas (orientada a clientes que requieren un elevado nivel de prestación de servicio y protección de datos, y que controlan el servicio), híbridas (una mezcla que posibilita el control de algún tipo de servicio y compartir otros), y comunitarias (de naturaleza sectorial, normalmente privadas). Entre las segundas, contaríamos con servicios de distinta naturaleza, como el SaaS (software), PaaS (plataforma) y HaaS (hardware), así como otras categorías que prácticamente son modalidades de éstas y que suelen denominarse genéricamente como XaaS, refiriéndose a “otros servicios”. Todo esto es relevante para una empresa cualquiera, pues si por ejemplo no quiere contar con servidores propios contratará un servicio privado de hardware en la nube (HaaS), o si lo que quiere es un entorno de trabajo parcialmente compartido contratará un servicio híbrido de plataforma (Paas). Para los negocios locales, que no cuentan con los recursos financieros y humanos de las medianas y grandes empresas, ni con las necesidades de aquellas, lo usual y más interesante será utilizar la nube pública o ampliar/contratar el servicio con carácter privado, tanto en forma de software (Saas), como de entorno (PaaS), como de almacenamiento (HaaS). Sobre este supuesto vamos a basar lo que comentemos continuación.

Vamos a lo realmente interesante, las ventajas y desventajas que para una empresa local supone utilizar servicios en la red. Sin duda, la ventaja fundamental y más obvia es el ahorro en costes. Imaginemos por un momento lo que para nuestra empresa puede suponer disponer de un software: compra de licencias, instalación, mantenimiento, actualización, en ocasiones reparación, copias de seguridad, etc. Si hablamos de una empresa con red propia, esto se traduciría además en un entorno propio, gestión del mismo y de su seguridad, etc. Normalmente, aparte de los gastos derivados de todo lo expuesto, es relativamente normal contar con un servicio técnico para contingencias y, en los casos más extremos, con personal propio (el típico “informático”). Pues bien, todo esto son un conjunto de ventajas derivadas del soporte y garantía por el proveedor del servicio en la nube; no hemos más que elaborar una sencilla comparativa de costes entre lo que para nuestra empresa significa tener o no el servicio en la nube para darnos cuenta de si nos es realmente ventajoso. Además, hemos de considerar los intangibles, como es el hecho de la tranquilidad que supone el que el proveedor nos garantice copias de seguridad de nuestra información o la estabilidad y/o seguridad del sistema, por ejemplo.

Para empresas muy pequeñas normalmente será suficiente el poder contar con servicios públicos en la nube en forma de, por ejemplo, aplicaciones de ofimática, edición de imagen, edición web, analítica, gestión, marketing, herramientas colaborativas, bases de datos, etc. (SaaS), entornos de trabajo, redes sociales, comunicaciones, etc. (PaaS), o espacios de almacenamiento (HaaS). En internet hay una amplia gama de este tipo de servicios que, de forma gratuita, pueden ser más que suficientes para cubrir nuestras necesidades; a lo sumo, podríamos necesitar algún servicio adicional privado, como un hosting para nuestra web o una ampliación de los anteriores, con un coste normalmente muy ventajoso y completamente asumible. Las empresas un poco más grandes requerirán normalmente estos servicios y coberturas adicionales (normalmente en forma de servicios premium), que en todo caso podrán resultarnos totalmente ventajosas en base a lo expuesto; de hecho, el comportamiento más adecuado para nuestra empresa y que cada vez más proveedores ofrecen es probar primero el servicio de forma gratuita durante un tiempo para, probándolo y valorando su rendimiento, apostar por su contratación.

Como desventajas únicamente señalaremos las derivadas de no prestar atención suficiente a las características del servicio que estemos en un momento dado dispuestos a utilizar y/o contratar. Hay proveedores que ofrecen una serie de garantías y rendimientos que otros no están en disposición de hacer, o determinadas particularidades de lo que necesitamos que es necesario aclarar previamente (por ejemplo, que necesites incorporar videos en tu web y que tu proveedor de hosting limite el tamaño y cantidad de los mismos, por poner un caso). Hazte una lista de los detalles técnicos y contingencias que quieres tener claras antes de decidirte a contratar algo, y valora en consecuencia.

Sea como fuere, la nube ha llegado para quedarse, y será cada vez más importante en nuestra actividad laboral y personal. ¿No crees que vale la pena adaptarnos a ella cuanto antes?

En tu caso, ¿utilizas en tu empresa algún servicio en la nube? ¿qué utilidad y resultado obtienes?

El personal en los negocios locales.

El personal en los negocios locales.

Es parte de las discusiones más acaloradas e interesantes sobre la actividad económica local. Para bien o para mal, tratar sobre la marcha de cualquier negocio local es también hablar de su personal, y en este punto el punto de partida de la conversación viene muy condicionado por el empresario que lo exponga y su visión de las cosas. En este sentido, lo que está claro es que el personal de una empresa es una de sus principales inversiones, en ocasiones incluso la principal, tanto en lo que significa de gastos en su cuenta de resultados como en conocimientos y habilidades necesarias para desarrollar la actividad de aquella. Cuanto más especializada sea la prestación del servicio proporcionado por la empresa, o el proceso productivo que lleve a cabo, más pesará la valoración que se haga del personal, mientras que en el otro extremo, en las empresas que requieren trabajadores de baja cualificación, será más normal centrar la atención en la rentabilidad de la actividad y en lo que el personal influye en la misma. De todas formas, no hay regla escrita para todo esto, e incidimos en que en última instancia depende del grado de valoración e implicación que con sus recursos humanos tenga el empresario; no hay más.

Sea como fuere, el hecho es que el personal es un recurso clave para todo negocio local, así que, sin ánimo de generalizar y con todas las salvedades que siempre podrán objetarse, vamos a analizar algunos de los aspectos más recurrentes respecto a la gestión y disponibilidad del personal en un negocio local.

En principio, y como una de las ventajas a destacar, suele llamarse la atención sobre el hecho de que el tamaño de la empresa incide directamente en la cercanía entre responsables del negocio y empleados. Las fronteras entre la relación laboral y personal suelen ser más difusas, y esto favorece la sensación de compartir algo común, “navegar en un mismo barco”, lo que en definitiva redunda en una mayor identificación con la empresa y con dar lo mejor de sí, así como en una reducción de la conflictividad laboral.

Por otro lado, el carácter “local” del negocio en cuestión suele ser un aspecto bastante determinante, pues dependiendo de la naturaleza y características del mismo será más o menos sencillo encontrar personal técnicamente adecuado, y en ocasiones incluso determinará la misma existencia de la actividad. En un entorno urbano costará más encontrar personal cualificado, dado que usualmente suele estar ya ocupado con otras empresas, mientras que en un entorno rural en no pocas ocasiones costará incluso contar simplemente con personal, tal cual. Podrá parecer paradójico, dada la actual situación, pero son ese tipo de cosas que pasan en un país como el nuestro, tan dispar y desequilibrado en cuestiones socioeconómicas.

Sin embargo, si lo anteriormente expuesto está solventado, normalmente cuenta con la ventaja adicional de que facilita la compatibilidad entre lo que la empresa ofrece al trabajador y lo que éste espera de su trabajo. En los negocios locales es usual que se valoren otros aspectos que van más allá de la percepción salarial, como es la cercanía del puesto de trabajo, la flexibilidad en determinados tiempos, la manutención en el tiempo de trabajo, la participación en determinadas ventajas, los incentivos a la productividad, etc. No todo es salario; estos aspectos cuestan poco al empresario y facilitan mucho la vida del trabajador, pudiendo marcar la diferencia entre que éste sea más o menos productivo, o incluso en que decida quedarse con nosotros, lo que para determinados negocios puede ser determinante, dada la falta de personal disponible en el entorno, dada la escasez de mano cualificada, por poner unos ejemplos.

Si nuestro negocio es familiar, lo anterior puede complicarse; depende mucho de la buena sintonía existente, y en este caso las barreras entre lo personal y profesional simplemente no existen, lo que puede ser bueno, pero también una auténtica bomba… En todo caso, conviene que existan unas normas y responsabilidades claras, dejando lugar para la implicación personal de cada cual; se trata de evitar roces innecesarios y de centrar la atención en la marcha adecuada y armonía del negocio, que es en definitiva lo realmente importante. Recuerda que el ambiente que exista es el que percibirá el cliente, así que en este caso es especialmente crucial tratar cualquier diferencia de forma sosegada, paciente y seria, fuera del horario de trabajo.

Otro aspecto recurrente en los negocios locales, sobre todo los de pequeño tamaño, es el hecho de que éstos vienen determinados en no poca cantidad por la personalidad del propietario/gerente. La forma de trabajar, relacionarse, trato con el cliente, con los proveedores, etc., son todas variables en las que el gerente imprime una personalidad, lo que no está mal siempre y cuando no afecte negativamente tanto interna como externamente. Ser una persona abierta, con la que se pueda hablar de todo de forma constructiva, es siempre el primer y fundamental pilar para gestionar adecuadamente un negocio. Si tienes dificultades en tal sentido, realizar actividades puntuales de convivencia con tus trabajadores (tales como una comida de empresa, jugar juntos a la lotería, compartir una promoción con el conjunto de la plantilla, etc.) facilitará la necesaria e imprescindible comunicación.

Seguramente podríamos señalar muchos más aspectos, pero en definitiva se trata de poner en valor lo que no es sino el activo más valioso de cualquier negocio: su personal. Si logramos que éste esté bien alineado con la actividad de la empresa, muestre cohesión, autonomía, compañerismo, entendimiento y buen ambiente, habremos logrado quitarnos gran parte de la carga que supone cargar con la responsabilidad de la misma. Obviamente, esto no es fácil, pues como se ve, no todo son ventajas y hay que poner voluntad en hacer bien las cosas. Vale la pena, ¿no crees?

En tu caso ¿qué aspectos relativos al personal han sido más fáciles y difíciles de gestionar? ¿existe algún aspecto que te resulte especialmente importante y no hayamos tratado?