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Cuatro competencias profesionales (o La reivindicación de lo que aprendimos como técnicos en desarrollo socioeconómico local).

Cuatro competencias profesionales (o La reivindicación de lo que aprendimos como técnicos en desarrollo socioeconómico local).

 

Durante los últimos años han sido variadas las figuras de profesionales que han trabajado en el ámbito del desarrollo socioeconómico local, es decir en proyectos de desarrollo económico cuyo objetivo final era repercutir positivamente en la sociedad a través de la generación de actividad económica que posibilitase un medio de vida digno a la población local.

Principalmente, aunque no únicos, técnicos de Grupos de Acción Local, de Nuevos Yacimientos de Empleo y como no Agentes de Empleo y Desarrollo Local (con diferentes denominaciones según la comunidad autónoma de origen, aunque surgidos de la misma normativa), han configurado un colectivo homogéneo en cuanto a sus objetivos y heterogéneo en cuanto a los perfiles profesionales.

A nivel general los balances que han hecho de estas figuras las diferentes Administraciones implicados han sido siempre muy positivos, especialmente en aquellos programas desarrollados en el medio rural. Sin embargo la gran mayoría de estos profesionales han sido figuras de carácter temporal, sometidas a la disponibilidad presupuestaria.

Desde 2011, con más repercusión en unas comunidades autónomas que en otras, se ha producido una pérdida generalizada de estos puestos de trabajo. La principal consciencia para la sociedad ha sido la falta de un referente cercano en el territorio para los  emprendedores, los autónomos, los empresarios locales y otros colectivos  a los que venían apoyando. Y para los profesionales del desarrollo socioeconómico  local ha supuesto la pérdida de su empleo.

Ante la situación, habitualmente dramática, de encontrarse en desempleo se les plantean diversas preguntas. Unas catastrofista “¿qué voy a hacer?”, otras de previsión “¿saldrá otro programa en que pueda encajar mi perfil?”, otras reubicantes “¿valdré para hacer otra cosa?”, y un largo etcétera mediatizado, además, por la situación personal de cada profesional. No hay que olvidar que una gran parte de estos profesionales lleva más de una década, adscrito a diferentes programas, trabajando y formándose en todo lo relacionado con el desarrollo socioeconómico local.

Todos estos profesionales parten de una formación universitaria variada pero sin embargo han compartido entornos de trabajo, problemáticas, metodologías e inquietudes. Han tenido posibilidad de trabajar con otros profesionales del desarrollo local, unas veces en equipos multidisciplinares y otras esporádicamente. Todo lo cual ha ocasionado que hayan adquirido una serie de conocimientos, desarrollado habilidades y destrezas, mostrado sus valores y desarrollado sus capacidades personales. Es decir, han sido generadores de competencias profesionales.

Sin ánimo de ser exhaustivo, mencionar algunas de las competencias profesionales que han podido ser desarrolladas por estos profesionales:

Competencia de aprender a aprender: Todo buen profesional del desarrollo local ha tenido que estar abierto al aprendizaje, analizando y racionalizando las diferentes situaciones que ha vivido en su trabajo. La escucha continua a los usuarios y la percepción a las realidades cambiantes de su entorno obligan a ir adaptando la metodología de trabajo, aprendiendo valiosas lecciones en base a la experiencia.

Competencia para el manejo de la información: Información facilitada por el usuario, información estadística, información jurídica, etc. uno de los mayores logros profesionales ha sido el saber sintetizar y encauzar toda esa información para facilitar la plasmación del proyecto, propio o del emprendedor, con el que esté trabajando.

Competencia para el manejo de situaciones: Durante su trabajo ha tenido que ir diseñando diferentes escenarios a la par que buscando la mejor forma de afrontar y administrar las situaciones y recursos con que ha contado o podría contar. Esto también ha permitido desarrollar la capacidad para elaborar procesos de toma de decisiones y ejecutarlas.

Competencias lingüísticas-comunicativas: Tanto a nivel oral como escrito ha tenido que usar el lenguaje para  exponer, argumentar  y convencer, siempre desde el respeto. No hay que olvidar que el desarrollo socioeconómico local conlleva una alta dosis de proselitismo.

Por ejemplo, cada vez que se ha atendido un proyecto emprendedor, o cada línea de trabajo con que se entraba en contacto, ha supuesto tanto formarse como informarse sobre la materia, saber transmitir lo anterior, conocer los recursos de apoyo y cómo manejarles, etc. es decir se ha abierto la mente y ampliado los horizontes.

Estas competencias han de servir para que los profesionales del desarrollo socioeconómico local se reivindiquen a la hora de acceder a un puesto de trabajo, ya sea en su sector o en otro. Y son vitales en el proceso de reinvención que exige el desarrollo de una carrera profesional. Es difícil encontrar figuras que hayan sido tan polivalentes, que hayan tocado tantas áreas de conocimiento en un puesto de trabajo, que hayan sido tan flexibles a la hora de adaptarse a las situaciones que se les planteaban.

¿Crees que este trabajo te ha permitido desarrollar nuevas competencias profesionales? ¿Las consideras importantes de cara a desarrollar tu carrera profesional?

Análisis DAFO (II) – Ejecución

Análisis DAFO (II) – Ejecución

 

Una vez generadas las condiciones para la realización del análisis DAFO cabría plantearse las pautas para su correcta ejecución. En tal sentido, hay que considerar un primer aspecto fundamental, y es utilizar el análisis DAFO como lo que es, una herramienta de análisis institucional. Esta afirmación, que parece muy obvia, viene a colación de que el análisis DAFO en ocasiones se utiliza para todo, como por ejemplo el an, pudiendo tener un resultado satisfactorio, aunque lo normal es que no lo tenga, y es que esas situacionesde empresas hasta orgálisis de situaciones o procesos, a veces excediendo al ámbito estrictamente institucional, e incluso sobredimensionándolas. Se trata de aplicarle el calzador a la herramienta, que parece puede usarse para todo, cual navaja suiza. En este caso, incluso admitiendo que eventualmente pudiera obtenerse un resultado satisfactorio, lo normal será que el análisis quede inconcluso, en ocasiones frustrante, dado que estamos hablando de lógicas distintas que necesitan ser abordadas desde otras metodologías o desde un conjunto de éstas.

Otro aspecto, también básico pero no menos importante, es aplicar una secuenciación lógica y ordenada de la herramienta. El error más común, en los países de habla hispana, es secuenciarla siguiendo el orden de sus siglas. De esta forma, en España, por ejemplo, suele realizarse siguiendo la secuencia DAFO (es decir, tratando primero las Debilidades, después las Amenazas, siguiendo con las Fortalezas, y acabando con las Oportunidades). En Latinoamérica suele secuenciarse como FODA, y en ocasiones he llegado a verlo aplicar como DOFA. ¿Es lo mismo? No. La confusión en tal orden viene dada por el orden de sus criterios en base a la traducción de aquellos. Hay que considerar que esta herramienta surge del mundo anglosajón, donde se conoce como análisis SWOT (Strengths, Weaknesses, Opportunities y Threats), lo que en castellano resultaría en la secuencia FDOA, orientándose tal orden en base a la realización de un análisis interno primero para pasar a un análisis externo después, y que parte de lo concebido positivo inicialmente para pasar posteriormente a lo concebido en negativo… tiene lógica ¿no? Esto es importante porque la secuencia precondiciona nuestro pensamiento, estructurándolo en base al orden que tenemos preestablecido. Consecuentemente, un mismo análisis institucional podrá dar resultados muy distintos en base a la secuencia aplicada.

La mecánica de trabajo es fundamental. Al ser una herramienta grupal, la metodología a aplicar debe velar por aprovechar todo el conocimiento de los asistentes. En tal sentido, y en función del tamaño del grupo y de las consideraciones que se hayan trabajado en la fase de planificación, podrá establecerse un enfoque mono grupal o, por el contrario, compuesto por diversos grupos, en cuyo caso recomiendo no superen cada grupo los cinco miembros. Sea cual sea la mecánica elegida, lo ideal es que de inicio, tras lanzar el coordinador de la actividad las preguntas oportunas (normalmente varias, por criterio), y según vaya tratándose cada apartado, a cada persona se le de turno de palabra para exponer sus ideas y opiniones de forma libre y sin interrupciones, para pasar posteriormente a realizar un tratamiento grupal del conjunto de lo expuesto; lo contrario, si no se gestiona bien, puede tener el riesgo de condicionar opiniones tempranamente y alargar en exceso el desarrollo de la herramienta. Por supuesto, se espera una actitud proactiva de los participantes, y ello ha de hacerse ver al comenzar la sesión de análisis, por lo que conviene que estén conectados durante todo su desarrollo, lo que puede verse facilitado si, durante éste, toman notas sobre las diversas intervenciones para discutirlas grupalmente después.

De esta forma, el protocolo a seguir sería:

1ª fase. Análisis interno. Se trata de realizar un análisis de las fortalezas y debilidades de la organización, de forma que posibilite tener una vista general de los factores, recursos, procesos, etc. con que contamos, tanto en calidad como en cantidad. En este sentido, hay que tener en cuenta que el carácter interno presupone capacidad de control directo de los aspectos tratados, lo que es en sí un presupuesto a considerar de cara a orientar la inclusión de aquellos. Cada aspecto identificado se incluiría como concepto dentro de cada uno de los apartados que paulatinamente vayan tratándose, marcando los que vayan reiterándose en cada intervención, o matizándose, si es el caso.

Las preguntas que el coordinador de la actividad lance al inicio de cada apartado normalmente irían en la línea de plantearse lo que la organización hace bien, sus ventajas, el acceso a recursos, la calidad de éstos, la percepción sobre su actividad, etc., respecto a las fortalezas, y lo que se percibe como mejorable, evitable, desventajas y razones de aquellas, etc., en lo que respecta a las debilidades. Por lo tanto, una buena batería de preguntas podrá orientar y dinamizar la participación de los asistentes, y únicamente habrá de tener cuidado en que no condicione sus respuestas (de ahí incidir en la importancia del trabajo de planificación hecho en tal sentido).

Esta fase proporciona una imagen general de lo que como organización somos, deduciéndose (fácilmente, por lo general) cuáles son nuestras ventajas competitivas y los aspectos que requieren mejora. Su valor, por tanto, está orientado a la acción interna.

2ª fase. Análisis externo. En este caso se realizará un análisis de las oportunidades y amenazas percibidas acerca de la organización y la actividad que desarrolla. Se trata pues de aspectos que escapan a nuestro control directo, pero inciden de forma variable en nuestra organización. La dinámica seguida aquí es la misma que en la anterior fase.

Las preguntas iniciales podrían ir orientadas a plantear las oportunidades y amenazas en base a cuestiones legales, políticas y/o administrativas, finanzas, aspectos tecnológicos, forma de actuar de la competencia, aspectos sociales, tendencias de mercado, coyuntura, etc., existentes o venideras. Se trata de establecer el grado de influencia que estos factores tienen sobre la organización y su capacidad de lograr sus objetivos.

El valor de la información de este apartado normalmente se dirige a establecer estrategias y/o mecanismos para aprovechar las oportunidades o, en su caso, lidiar con las amenazas. Es decir, prepara y orienta a la organización a la acción externa.

Hasta aquí la utilización usual de la herramienta, que suele concluir con una puesta en común orientada a obtener conclusiones. Ello, en el mejor de los casos, pues la disponibilidad de tiempo es el factor que suele afectar más al desarrollo de la misma, y de no gestionarse adecuadamente puede caerse en el riesgo de que su desarrollo se vea truncado en la fase resolutiva, que es la más importante. Con todo, es una herramienta poderosa, con una relación de facilidad de uso y resultados muy elevada.

No obstante, incluso con una ejecución satisfactoria de lo anteriormente señalado, esta herramienta suele aprovecharse muy por debajo de sus posibilidades. En el próximo artículo concluiremos nuestra atención al análisis DAFO con el planteamiento de un método orientado a la maximización de resultados de la misma.

¿Existe algún aspecto que te parezca especialmente importante en la ejecución del Análisis DAFO? ¿Tienes alguna experiencia en su ejecución que te resulte especialmente destacable?

Nuestro talento nos conduce hacia el futuro.

Nuestro talento nos conduce hacia el futuro.

 

La conjunción de los avances científico-tecnológicos con la transmisión y gestión de la información y comunicación ha ocasionado, entre otros hechos, un cambio en el paradigma laboral. Al igual que sucediese con el desarrollo tecnológico de la Revolución Industrial, en donde gran cantidad de artesanos (los autónomos y microempresarios de la época) y obreros manufactureros tuvieron que reinventarse al ser expulsados de sus puestos de trabajo por las nuevas máquinas; ahora, tanto trabajadores, de muy diferente cualificación, como autónomos y empresarios van a verse obligados a redefinir su papel a la hora de desarrollar su actividad profesional.

Tradicionalmente, en los países llamados desarrollados, el precio del trabajo asalariado, y en buena medida el de los trabajadores autónomos y las micropymes, se ha basado la venta de un trabajo intensivo medido en horas y a cambio de una retribución económica. Alrededor de estas horas y retribuciones se ha organizado un sistema de vida y ocio que ha generado lo que se podría denominar como zona de confort para los individuos citados. Sin embargo, a día de hoy y por las razones ya mencionadas, a las que hay que añadir la crisis económica, el nuevo paradigma está expulsando a los individuos de la zona de confort

Sin entrar en las causas, ni en valorar el impacto, se constata que el sistema de relaciones laborales y de la configuración de las figuras del autónomo y del empresario, herederos de la Revolución Industrial, han cambiado.

Lo anterior está motivando una situación en que tienen que convivir el sistema ya existente con el nuevo paradigma laboral. Con la peculiaridad de que en un futuro no muy lejano el sistema tradicional cada vez alcanzará a menos personas.

Ante este panorama, y su avance imparable, diferentes profesionales y aquellos que se incorporan al mercado laboral deben plantearse cómo afrontar el futuro. Pocos van a ser los que buscando ser asalariados encuentren un trabajo de por vida, lo mismo que los autónomos y empresarios que inicien una actividad y se jubilen en ella. Ante lo cual se puede optar por quedarse cruzado de brazos y ser mecido por la corriente o por intentar tomar las riendas y marcar su propio camino.

El hecho de salir de la zona de confort conlleva asumir internamente la predisposición al cambio. Siendo conscientes de la necesidad de aceptar nuevos retos, con independencia de que se trabaje por cuenta propia o ajena. Se trata de una cuestión de supervivencia, si como especie el hombre se ha adaptado a los cambios para sobrevivir, como individuos también debe  hacer lo mismo, va en nuestra genética.

En el nuevo paradigma ya no se contratan horas de trabajo, sino resultados. Quien contrate un servicio profesional no va a negociar el precio en función de las horas trabajadas sino del problema que le pueden resolver. Lo cual hace que haya que plantearse el coste del resultado que se obtenga en función de cuán útil sea este para el cliente.

Para poder desenvolverse en el nuevo paradigma el individuo debe poner en juego las cualidades personales que posea de cara al empleo, es decir: “su talento”. Que partiendo de la definición del término por la Real Academia Española se puede definir como la “capacidad para el desempeño o ejercicio de una ocupación”. Es decir aquello que mejor sabe hacer y para lo que se posee una aptitud destacable.

Desarrollar el talento personal no siempre es fácil, y menos en un país que de unos itinerarios reglados y formativos nada flexibles en los que no se ha potenciado la creatividad y sí en cambio el recitar las lecciones de memoria. Por eso es muy necesario asumir este nuevo papel con independencia de la formación previa que se posea, basándose en hacer y formarse en lo que el individuo está a gusto. Aquí se halla la clave para poder desarrollar el talento: hacer lo que a uno le gusta y para lo que vale.

Lo anterior equivale a enfocarse a conseguir resultados con una alta dosis de especialización. Muy en la línea marcada por la Unión Europea en la estrategia de crecimiento Europa 2020 que está ocasionando, entre otros hechos, la redefinición del sistema de competencias profesionales bajo el enfoque mencionado.

Aclarar también que cuando se habla de talento ha de entenderse en un sentido amplio, tanta validez tiene el talento para la agricultura como para diseñar software.

El desarrollo del talento personal va a permitir alcanzar otra clave que es importante en el nuevo paradigma: “la excelencia”. Hacer lo que a uno le gusta, por lo que se siente pasión, permite aflorar mayor creatividad, acumular más conocimientos en la materia, volcarse con gusto en la tarea encomendada, y buscar la diferenciación a través de la impronta personal. Todos estos factores configurarán la marca personal del individuo a la hora de definir qué problemas pueden resolver.

Evidentemente asumir el nuevo papel no es fácil, existe una gran dosis de riesgo y en este país no se educa para aceptar los fracasos como parte del proceso de aprendizaje. En general se estigmatiza a la persona que ha fracasado en los negocios arriesgando lo que posee, curiosamente por aquellos que nunca han arriesgado nada.

¿Notas los cambios que trae el nuevo paradigma? ¿Has pensado en desarrollar tu talento para abrirte un hueco? ¿Qué actitud crees te resultará más ventajosa en este contexto?

Análisis DAFO (I) – Naturaleza y condiciones para su realización

Análisis DAFO (I) – Naturaleza y condiciones para su realización

 

El análisis DAFO es quizás una de las herramientas más conocidas en el mundo de las organizaciones. Surgió, como la mayoría de las de su tipo, en el mundo empresarial, con la finalidad de facilitar la valoración de la situación de una organización en un momento concreto y posibilitar la toma de decisiones estratégicas. Es, de hecho, una herramienta categorizada como de análisis organizativo (usualmente denominado también como “institucional” o “corporativo”).

Su lógica es sencilla. En resumen y básicamente, se trata de analizar grupalmente cuatro criterios de valoración que engloban toda la organización, y que corresponden a sus siglas: Debilidades, Amenazas, Fortalezas, y Oportunidades. Tras esto, los resultados se ubican en una matriz con cuatro espacios de trabajo, uno para cada criterio, a partir de donde se obtiene una visión de conjunto favorecedora del debate participativo a partir del desarrollo de cada uno de aquellos. En los ejes horizontales se han de ubicar los criterios según su naturaleza analítica interna (Fortalezas y Debilidades), y externa (Oportunidades y Amenazas), o lo que es lo mismo, aquellos controlables por la organización (análisis interno), y aquellos no controlables por ésta, pero que pudieran ser influenciables o abordables desde diversas estrategias (análisis externo).

Su sencillez de uso y difusión hacen de ésta una de las herramientas más utilizadas en organizaciones de diversa naturaleza, desde empresas hasta entidades no lucrativas, casi siempre con un resultado aceptable. No obstante, su ejecución normalmente deja mucho que desear, dado que requiere de una serie de condiciones y pautas que suelen obviarse, restringiéndose su uso a seguir los pasos expuestos en el anterior párrafo. Ello aboca a una utilización comúnmente superficial de la herramienta y a no explotar su verdadero potencial, con lo que desaprovecha gran parte de su utilidad, perdiendo información que, por otra parte, pudiera ser vital para la organización que haya decidido utilizarla en un momento dado.

A continuación analizaremos algunos de estos aspectos, en concreto algunas de las condiciones que han de existir para su correcta realización.

En primer lugar, algo obvio, contar con un espacio de trabajo adecuado, sin presiones de tiempo, y mucho menos de trabajo o grupo. Si bien pudiera parecer algo básico e intrascendente, no es cuestión baladí. Las personas que hayan de participar en la ejecución de esta herramienta han de llegar liberadas de todo pensamiento ajeno a su realización, como pudiera ser tener algo pendiente que hacer o un comentario o charla previa de algún superior que condicionase la misma. La meta es conseguir conclusiones que pudieran ser de utilidad para la organización, careciendo de lógica que éstas estuvieran determinadas o condicionadas con carácter previo.

En segundo lugar, señalaremos la importancia capital de contar con la figura de un dinamizador eficaz y eficiente, algo más complicado de lo que a priori podría parecer. Dicha persona, en tal sentido, debe desarrollar la herramienta en toda su extensión: antes, durante y después. Antes, porque ha de planificar la propia ejecución, considerando aspectos tan relevantes como el análisis de los participantes (que incidirá, por ejemplo, en la conveniencia de predeterminar perfiles de grupos o no), el lugar de realización, los tiempos disponibles, descansos, ambiente, materiales, prever contingencias, estructurar ítems, etc. Durante, porque ha de velar por el correcto desarrollo metodológico de la herramienta, lo que conlleva la recomendación de grabar la sesión, velar por la participación de todos los asistentes, categorizar, controlar tiempos, ser pertinente e inspirador en sus intervenciones sin injerir en aquél, orientar el discurso a conclusiones, etc. Debe ser, por tanto, una persona muy metódica y entregada a encauzar el uso de la herramienta, sin interferir en su buen desarrollo ni intervenir en su discurso; su papel es central y genera influencia, por lo que debe ser muy consciente de ceñirse a lo metodológico. Y finalmente, después, porque es muy conveniente volcar los resultados por escrito, así como hacerlos llegar tanto a participantes como responsables. Esto se debe a que la herramienta, como cualquier otra en su extensión, no tiene sentido si sus conclusiones no se orientan posteriormente a la acción. Podría ahondarse mucho más en torno a este punto, pero terminaremos señalando únicamente la conveniencia de que sea una persona ajena a la organización, o en su defecto al ámbito donde ésta desarrolla su actividad.

Finalmente, señalaremos que DAFO es una herramienta de análisis con visión de conjunto, que pretende obtener una visión amplia de cada criterio, por lo que la composición de los participantes debe ser lo más heterogénea posible. Por lo tanto, procuraremos que los grupos de trabajo tengan representantes de todas las secciones o departamentos de la entidad en cuestión. Si la entidad es pequeña, esto se consigue prácticamente por sí solo, mientras que si tiene un tamaño importante habrá que velar por ello, siendo la persona dinamizadora la figura ideal para establecer los perfiles. El tamaño del colectivo participante conviene no supere las 25 personas, si bien existen alternativas cuando se quiere la participación de más personas (dinamizadores de apoyo, sesiones distintas con participantes distintos, etc.). En ocasiones se utiliza para realizar el análisis sobre departamentos, secciones, o incluso procesos o proyectos, en cuyo caso cobra sentido si se realiza con una muestra amplia, perdiendo utilidad cuanto menor es ésta. Por último, es fundamental velar por la naturaleza de los participantes atendiendo a criterios de jerarquización, no siendo aconsejable hacer participar a superiores con subordinados, pues puede (y suele) coartar la libertad de expresión.

Podríamos tratar más cuestiones, pero por el momento éstas pueden ser más que suficientes como para generar un debate que matice y desarrolle sus máximas. En el próximo artículo abordaremos la utilización metodológica de la herramienta, enfoque central en el que daremos muchas claves para usarla adecuadamente y obtener un mejor rendimiento de la misma.

¿Cuál es tu experiencia respecto a todo lo que rodea la realización de un Análisis DAFO? ¿Existe alguna cuestión más que consideres oportuna de tratar?

El confuso sistema español de ordenación del turismo rural.

El confuso sistema español de ordenación del turismo rural.

 

A nadie se le escapa la importancia que ha tenido y está teniendo el turismo rural, también llamado de interior, como elemento diversificador de la economía en el medio rural español. Con la puesta en marcha, en 1989, de la Iniciativa Comunitaria LEADER se comenzó a difundir y a apoyar en todo el territorio nacional el desarrollo de alojamientos turísticos vinculados a entornos rurales con la finalidad de diversificar y complementar las rentas de sus habitantes.

El turismo rural en España es relativamente joven si lo comparamos con el de otros países de nuestro entorno, como por ejemplo Francia, pero no por ello menos maduro. Debido sobre todo al empuje de los Grupos de Acción Local con el desarrollo de proyectos en torno a la observación de aves, caza, etnografía, etc. Lo cual está posibilitando alternativas al mero hecho de entender este tipo de turismo como alojarse en un entorno rural.

Como recogía la nota de prensa de la Agencia Europa Press, de 13 de marzo de 2014: “El turismo rural en España representa 15.564 alojamientos rurales, con una oferta de 144.786 plazas, y más de 2,5 millones de viajeros alojados, con un total de 6,9 millones de pernoctaciones, para un sector que genera más de 21.000 puestos de trabajo”.

A pesar de la dimensión de esta actividad económica, a día de hoy, no existe una normativa común a nivel nacional; lo cual ocasiona una gran confusión tanto entre los profesionales del desarrollo económico, los gestores turísticos, y lo que es más grave, entre los clientes.

La Constitución Española, en su artículo 148, posibilita que las Comunidades Autónomas asuman la “Promoción y ordenación del turismo en su ámbito territorial”. El traspaso de la competencia y el posterior desarrollo de  la misma por parte de los gobiernos y parlamentos regionales han generado todo un sistema de clasificaciones a la hora de ordenar el turismo rural, que si bien tienen algunos aspectos en común para definir términos similares, conllevan también diferencias cualitativas respecto a los diferentes servicios prestados. Las 17 normativas regionales crean en torno a 60 tipologías de establecimientos turísticos.

Sí bien  es cierto que hay que romper una lanza a favor de los legisladores regionales, que se han tenido que adaptar a las realidades particulares que estaban surgiendo en sus territorios; también lo es que como estrategia de marketing es pésima. El no haber impulsado un sistema entre las comunidades autónomas para unificar criterios sobre cómo definir y clasificar los establecimientos ofrece una imagen difusa y confusa al cliente, que al final es a quién se dirige el servicio que se está prestando.

Existe un reconocido recurso de turismo rural que ejemplifica lo anterior, el Camino Francés a Santiago, la más transitada de las rutas jacobeas y motor económico de los municipios rurales por los que pasa. El rico patrimonio existente atrae a sus municipios tanto a peregrinos como a turistas tradicionales, de toda índole y condición económica. En esta ruta conviven cinco ordenaciones diferentes de turismo rural, teniendo en cuenta que tiene dos entradas a España, por Roncesvalles y por Somport. Esta disparidad ocasiona confusión entre el destinatario final del producto, el turista y el peregrino.

Las principales diferencias existentes se fundamentan en diversos aspectos, algunos de los cuales son:

  • El entorno en que se desarrolla la actividad turística, existiendo normativas referentes a la población del término municipal y otras que lo hacen en función de las características físicas, por ejemplo “espacios donde se desarrollen actividades típicamente agrícolas” o que “no pueden estar en suelo de uso turístico”.
  • Tipología de la vivienda: principalmente año de construcción y uso de la misma.
  • Servicios prestados, donde en establecimientos equiparables encontramos diferencias desde la limpieza diaria, ofrecer servicio de lavado, existencia de bar, etc.

Pero no sólo hay que responsabilizar de la confusión a los gobernantes autonómicos.  Las diferentes asociaciones de turismo regionales también promueven sus propios sistemas identificativos en base a la calidad y cantidad de los servicios prestados. Y a pesar de que en abril de 2013 la Conferencia Sectorial de Turismo creó el sistema de espigas verdes con la idea de homogeneizar las clasificaciones, la realidad es que conviven múltiples tipos.

Me voy a permitir una licencia literaria, que no literal: “El cliente, tanto nacional como extranjero, no entran en que un establecimiento tenga barretinas, txapelas, boinas castellanas o sombreros cordobeses. El cliente lo que busca es que cuando contrata un servicio saber qué está comprando aquí y tres comunidades autónomas más allá”.

En marzo de este año el Senado ha instado al Gobierno de España a homogeneizar la clasificación y categorías de los establecimientos de turismo rural. Y posteriormente el Ministerio de Industria, Energía y Turismo ha aprobado el Plan Nacional Integral de Turismo, que entre otras medidas incluye la Homogeneización de la clasificación y categorización de establecimientos hoteleros, rurales y campings. Esto no deja de ser una buena noticia, aunque todavía queda mucho camino por andar.

Personalmente creo que se hace necesario abogar por una regulación uniforme en todo el territorio nacional, con independencia de que sean las Comunidades Autónomas quienes tengan que controlar su estricto cumplimiento. No por una concepción centralista frente al sistema autonómico, sino por la concepción del turismo rural como un producto más vendible.

¿Qué aspectos, positivos y negativos, crees que tiene la ordenación actual? ¿Tienes alguna experiencia como cliente en la que esta disparidad normativa te haya afectado de alguna forma? 

¿Cuán útil es una red social para mi negocio?

¿Cuán útil es una red social para mi negocio?

 

Es común ver en diversos sitios de internet diversas recomendaciones sobre el correcto uso de las distintas redes sociales, qué funciona y qué no, cómo han de utilizarse y lo que no deberías hacer nunca, etc. Sin negar la validez de estas fuentes, que por otra parte suelen ser excelentes, es importante señalar que la dinámica local tiene su propio funcionamiento, y que en internet es posible encontrar muchos y muy buenos consejos generalistas, pero que no siempre tienen en cuenta la realidad de los negocios que viven de su entorno inmediato. Vamos en estas líneas a centrarnos en ellos.

En línea con lo anterior, suele recomendarse por ejemplo no utilizar las redes sociales como un simple escaparate del negocio, y que su utilización vaya más allá y aporte un valor que supere la mera oferta de productos o servicios. En ocasiones incluso se llega a recomendar la no utilización de las redes sociales. Aun compartiendo en gran medida estos planteamientos, creo que han de relativizarse en base al tamaño y dinámica de mercado que sigue cada negocio, pues obviamente todos estos consejos no se ajustan de la misma manera a, por ejemplo, una cadena de moda y una tienda de ropa familiar.

Hace pocos meses tuve la oportunidad de pensar mucho en ello tras hablar sobre el uso de las redes sociales con una amiga que tiene una tienda (precisamente de ropa) en una localidad de un millar de habitantes, y que me comentó que su negocio sale adelante gracias al uso que hace de Facebook, sin el que prácticamente no tendría actividad. El uso de esta red social respondió en su momento al hecho de la necesidad de ampliar el escaso número de clientes con que entonces contaba, y desde entonces ha logrado una cuota de clientela que permite que el negocio sea viable y pueda vivir de él. Lo mejor de todo es que ha logrado fidelizar gran parte de esa clientela y, sin embargo, utiliza la red social como un escaparate de productos, lo que a priori contradice gran parte de los consejos que podemos ver sobre el particular. Por supuesto, nada de SEO ni de pago por búsqueda; de hecho, ni siquiera tiene web.

¿Cuál es entonces su secreto? Pues que se ajusta a la regla de oro que ha de cumplir todo negocio, que no es otra que enfocarse a lo que realmente quiere nuestra clientela, y que en este caso responde a un perfil de mujeres de mediana edad, con poco tiempo, dispuestas a gastar cantidades no muy importantes, pero dispuestas a darse un “caprichito” de vez en cuando. Consecuentemente y en su momento, en este negocio utilizan una imagen de una muestra (un solo producto) de las nuevas adquisiciones con un mensaje claro y conciso, y que suele invitar a conocer el conjunto. Sencillo, ¿no? Logra tener “enganchadas” a casi toda su clientela, y no sólo eso, sino que sea ésta quien visite su perfil para “ver si hay novedades”, lo que logra evitar las cada vez mayores dificultades que esta red social tiene para que nuestros contenidos compartidos sean consultados por quien queremos. Lo importante, en definitiva, es que responde a los gustos, expectativas y condicionantes de nuestra clientela promedio, sin necesidad de estar colgando continuamente ofertas y noticias… y funciona.

Por lo tanto, conocer a nuestra clientela es fundamental, tarea más complicada de lo que a priori parece, pues no se trata de suplantar sus pensamientos, ni mucho menos orientarse únicamente a sus gustos, sino de entender sus circunstancias y resultarle útil. Los aspectos que recoge esta lógica son muy amplios, y pueden ir desde una oferta adecuada, trato correcto, canales de venta, formas de distribución, comunicación, diseño, comodidad, momento, etc., variando en cada negocio en función de la dinámica local en la que se inserte, aspectos sobre los que indagaremos en profundidad en futuros artículos.

En lo que concierne a estas líneas, se trata únicamente de poner en evidencia los siguientes aspectos:

1.- Las redes sociales virtuales, lejos de representar un engorro para un negocio, pueden resultarle muy útiles. Piensa en ellas como la forma tradicional que tienes para relacionarte con tu clientela, pero por otro medio, y seguramente las verás con otros ojos.

2.- Lo anterior, de hecho, es clave. Mientras que los negocios enfocados a un mercado amplio tienen que orientar su actividad a captar la atención del cliente potencial (en “abstracto”, sin ponerle cara, sólo características), los negocios locales han de ocuparse principalmente por “cuidar” al cliente, al que conocen y con el que pueden incluso tener algún tipo de relación amistosa o de vecindad (se trata de darle, directamente, lo que quiere).

3.- Pese a toda la teoría existente en internet sobre la materia (muy buena en general), las redes sociales no son más que una herramienta para relacionarte con tu clientela. Como tal hay que concebirlas y, en ese sentido y desde una óptica local, han de ser una extensión del trato humano y natural que dispensas a las personas que te visitan y compran. Analiza las claves que vinculan a tu negocio con tu clientela y habrás avanzado mucho en este sentido.

4.- El uso de las redes sociales, lejos de ser engorroso, puede llegar a ser muy sencillo y efectivo. Dimensiónalas para tu mercado y experimenta. ¡Deja que tus clientes te aconsejen!

¿Y en tu caso, te son de utilidad las redes sociales en tu negocio? ¿Cuál es tu experiencia?

Las subvenciones en España: ese arma de doble filo.

Las subvenciones en España: ese arma de doble filo.

 

El Gobierno de España, los gobiernos regionales, e incluso las Administraciones Locales de cierta entidad publican anualmente sus diferentes líneas de apoyo económico al emprendedor y/o de consolidación y mantenimiento de empresas ya existentes. A lo que hay que sumar las convocatorias de los diferentes Grupos de Acción Local que jalonan la extensa ruralidad española. Aunque actualmente se están articulando sistemas de subvenciones reembolsables la abrumadora mayoría siguen el patrón tradicional.

El discurso oficial habla de lo fácil que es conseguir acceso a las mismas y de la adecuación a las necesidades de cada emprendedor. Ante este panorama el emprendedor, falto habitualmente de medios económicos para cubrir el coste completo de su idea, se plantea el solicitar las subvenciones. De hecho la cultura de “¿Cuánto me van a dar?” ha estado tan arraigada que hasta los profesionales de las gestorías y de las entidades financieras contaban con estos importes a la hora de realizar los planes de empresa, como si se tratase de un dinero real y presente. Nada más lejos de la realidad.

Antes de proseguir hay que aclarar que no se deben confundir las subvenciones con las bonificaciones en las cuotas de la Seguridad Social ni con los beneficios fiscales.

No obstante hay que ser consciente de que es dinero público y que está sometida a una serie de requisitos, recogidos en sus convocatorias, y que principalmente encuentran sus límites en la Ley 38/2003, de 17 de noviembre, General de Subvenciones. No es un dinero que se regale, sino que está sometido a cumplir con la finalidad para el que se concede y con los requisitos pactados. A efectos prácticos  tiene carácter contractual.

Existen una serie de características comunes, que salvo algunas excepciones, son de aplicación a todas las subvenciones, las cuales deberían ser tenidas en cuenta por todo emprendedor o empresario que opta a ellas. Dichas características se van a desarrollar en los párrafos siguientes.

Las partidas de gasto que se realicen han de ajustarse a lo solicitado. Y en caso de no hacerlo se minorarán en función del importe originalmente solicitado. Hay que recordar que el tope máximo a financiar es en función del proyecto original, con independencia de que los gastos reales realizados sean más o menos.

Exigen cofinanciación, es decir no cubren el 100% de la inversión que se necesite, y el emprendedor tendrá que aportar un porcentaje variable de la inversión necesaria para poner en marcha su idea.

Hay que acreditar el pago del gasto realizado antes de cobrar la subvención, con independencia de que en un momento dado puedan existir anticipos.

Los plazos para percibir la subvención, una vez justificada la misma pueden dilatarse en el tiempo. Hace unos años, cuando las arcas públicas estaban más boyantes no solían tardar más de medio año desembolsar el importe; pero en los tiempos actuales se están produciendo retrasos de más de dos años en el cobro de alguna de ellas.

Conllevan, tanto para solicitarse, concederse y  consolidarse, entre otros requisitos, hallarse al corriente en el cumplimiento de sus obligaciones tributarias o frente a la Seguridad Social. Impagos de cuotas de autónomos o de obligaciones tributarias pueden conllevar la pérdida total de la subvención incluso hasta el último día de su consolidación.

Por otro lado, se debe realizar la actividad subvencionada sin interrupción temporal. Esto significa que si la actividad que realizamos está sometida a temporalidad esto puede conllevar no cumplir continuamente en el tiempo los compromisos adquiridos, el más habitual el de mantener las contrataciones.

El incumplimiento de las condiciones, que motivaron la concesión y que regulan la subvención en concreto, conllevan no sólo la devolución del importe íntegro concedido, sino el reintegro de intereses sobre esa cantidad. Y ello con independencia de la causa que motivase el cese de la actividad.

Lo anterior no quiere decir que no haya que utilizar este recurso que se pone a disposición del emprendedor y del empresario, sino que hay que pensar en todos los condicionantes que existen antes de solicitar la subvención.

Hace más de una década, en una mesa de trabajo que moderé, el entonces joven emprendedor D. Alfonso Jiménez Rodríguez Vila, Presidente y Cofundador del Grupo Cascajares, a la pregunta sobre qué opinaba de las subvenciones, respondió que no hay que contar con ellas a la hora de “hacer cuentas”, que “si te la conceden hay que aprovecharla y al principio mirarla como un préstamo y que una vez consolidada mirarla como un regalo”. Finalizó dando un consejo: “el negocio tiene que ser rentable por sí mismo, no deben salir las cuentas en base a las subvenciones”.

 

¿Eres emprendedor o empresario y te has visto condicionado por las subvenciones? – ¿Cuál es tu experiencia con ellas?

¿Mi negocio necesita una marca?

¿Mi negocio necesita una marca?

 

En muchos negocios se hace imprescindible proteger la imagen de su actividad, sus productos o servicios, lo que significan y reflejan, el valor que esa firma en particular ofrece al cliente… Equivale en ocasiones a proteger jurídicamente la actividad misma. Otros negocios, sin embargo, no se plantean tal necesidad, y ello pese a que también ofrecen un valor que es percibido por el cliente, toda una identidad corporativa, percepción que en ocasiones puede ser determinante para su buena marcha.

Contamos pues con dos dimensiones distintas de la percepción de valor que una actividad económica ofrece, de aquello que comúnmente conocemos como “marca de empresa”, dos ópticas que vamos a enfocar desde el punto de vista jurídico y mercadotécnico.

Desde el punto de vista jurídico, y atendiendo a lo que señala la Ley 17/2001, de 7 de diciembre, de Marcas, una marca es “…todo signo susceptible de representación gráfica que sirva para distinguir en el mercado los productos o servicios de una empresa de los de otras“. Estos signos podrán ser palabras o combinaciones de palabras, imágenes, figuras, símbolos, letras, cifras, formas tridimensionales, sonidos… etc., así como sus combinaciones. Es, en resumen, la representación gráfica del valor que la empresa ofrece a la sociedad, algo a lo que volveremos después.

Las palabras clave de una marca, desde esta óptica, son productos o servicios, y conviene tenerlo claro, de forma que no confundamos aquellos con una denominación comercial, la cual tiene por finalidad identificar a una empresa en el tráfico mercantil y distinguirla de otras que pudieran desarrollar actividades similares. Por lo tanto, desde una óptica jurídica el concepto de marca cobra sentido si lo que queremos es dotar a nuestros productos o servicios de protección jurídica en el tráfico mercantil; esa misma protección podremos lograrla también, por su cauce específico, con nuestra denominación comercial.

Para profundizar en esta información, así como conocer las distintas modalidades, procedimientos, etc., conviene visitar la web de la Oficina Española de Patentes y Marcas que, adscrita al Ministerio de Industria, Energía y Turismo, se encarga de gestionar en España todo lo relativo a las marcas comerciales.

Desde el punto de vista de la mercadotecnia el asunto se complica, pues compartiendo los elementos de la definición legal, entraríamos en el campo de las percepciones, la psicología, las expectativas, la experiencia, las expresiones, las asociaciones… se supera la mera exposición de marca para entrar en el amplio campo de lo que nos sugiere y significa para nosotros la misma.En los últimos años se ha producido un fuerte desarrollo de esta vertiente, conocida con el anglicismo de branding (procedente de brand, marca); a partir de ahí, hoy es posible hablar de conceptos como la marca personal o la marca grupal, que van mucho más allá de la definición clásica de marca. Como en definitiva estaríamos tratando de percepciones, en este caso no ha lugar a hablar de “marca” propiamente dicha, sino de “imagen de marca”, una construcción mental que las personas hacemos de un producto o servicio y del actuar de la empresa que lo comercializa, en base a toda interacción con aquella (una experiencia, un mensaje, unos valores…).

Es importante tener claro esto, y considerar que la imagen de marca es la “marca” per se, aquello que habla de lo que hacemos y de lo que ofrecemos, y viene con nosotros desde el primer día de actividad, por lo cual será fundamental cuidarla y refrendarla con actos. Si, además, queremos darle una cobertura jurídica para distinguirnos en mercado, deberíamos registrarla, tal y como hemos expuesto anteriormente.

Podemos en definitiva obtener de todo esto varias conclusiones, entre las cuales destacaremos:

1.- Hay tantos significados de marca como personas receptoras del mensaje. Es decir, una misma marca puede interpretarse de muchas formas dependiendo de la percepción de cada cual. Si un elemento hay clave en este sentido es la coherencia; hemos de dar cuantitativa y cualitativamente lo que ofrecemos.

2.- Al hablar de percepciones en definitiva nos referimos a que la interpretación de la marca es un acto eminentemente emocional. Cuanto más en cuenta tengamos este factor y mejor lo gestionemos, en principio nuestra imagen de marca tenderá a mejorar. Ya que la imagen de marca nos acompañará sí o sí, conviene que la orientemos hacia donde nos interesa. En este sentido, instrumentos como la comunicación (que no publicidad) serán un interesante aliado de nuestra actividad.

3.- Si, además, decidimos dotar a nuestra imagen de marca de seguridad jurídica, entonces conviene que registremos dicha marca. Ello nos otorga un derecho exclusivo de explotación de la misma y en base a ella, o incluso de alguna muy similar que pueda generar confusión, lo que podría extenderse a otras situaciones, como la “ciberocupación”. En definitiva, nos genera unos beneficios legales que vale la pena por lo menos plantearse.

En definitiva, y aun sin habérnoslo propuesto, hemos de saber que toda empresa, por el hecho de serlo y operar, construye su propia imagen de marca. El que seamos conscientes de lo que significa e implica es el primer paso para poder gestionarla adecuadamente. Si, además, queremos certeza jurídica, conviene que la registremos. Vale la pena considerarlo, ¿no crees? En otros artículos profundizaremos sobre aspectos prácticos de la gestión de marca.

¿Te has planteado cuáles son los elementos que constituyen tu imagen de marca? ¿Coinciden con la percepción que puedan tener tus clientes de la misma? ¿Te has planteado la posibilidad de registrar tu marca? ¿Por qué?

La “típica” imagen del emprendedor.

La “típica” imagen del emprendedor.

 

En los últimos años ha proliferado la palabra “emprendedor” para designar a aquellas personas que inician una apuesta económica por su cuenta y riesgo, con independencia de su dimensión o sector de actividad, frente a vocablos veteranos como son los términos “profesional independiente”, “autónomo” o “empresario”, con los que se venía designando tanto a los que iniciaban una actividad como a los que asumían el control de la misma ya constituida. Sin embargo la imagen transmitida por los medios de comunicación y los discursos oficiales está sesgada y es excluyente para la mayoría de las personas que forman este colectivo.

En este artículo se pretende visualizar la proyección que dan los medios de comunicación sobre la imagen del emprendedor. Para ello se propone un ejercicio muy sencillo: Poner el término de búsqueda “emprendedor” en Google, luego pinchar en la búsqueda de “imágenes”. A continuación, abrir una nueva pestaña y buscar “autónomo”, comparando las imágenes que lo ilustran. Las diferencias son bastante sustanciales. Sin olvidar, como anécdota, que en la búsqueda sugerida de imágenes relacionadas se encuentran “autónomo chiste” y “dibujo autónomo”. Luego si se desea profundizar en el tema es interesante observar los demás apartados de búsqueda, web, noticias, etc.

Siguiendo con el ejercicio anterior, si se avanza en los contenidos de la búsqueda se observa que dos son las características con las que desde los medios de la información y comunicación se define al emprendedor: urbanita y tecnológico.

Los medios de comunicación y los bancos de imágenes suelen mostrar a un emprendedor de entorno urbano, y no un entorno urbano cualquiera: rascacielos, amplias oficinas, y soportes tecnológicos por doquier son algunos de los ejemplos que pueblan estás imágenes. Lo habitual es encontrar imágenes de gente trajeada con maletín en actitud proactiva, superando obstáculos, alcanzando metas o explicando en una junta directivas gráficas de valor ascendente. En algunos casos los varones no llevan corbata y visten desenfadados, con barba de tres días que lo asemejan a un modelo en un anuncio de perfume masculino.

Más que por las imágenes, es a la hora de buscar contenidos donde se encuentra al emprendedor tecnológico, y que no lo es porque use este canal para promocionar y/o comercializar su producto, sino porque su negocio se basa en especial en internet y diseños de software informático.

También las administraciones públicas han contribuido a transmitir estos estereotipos e imágenes distorsionadas sobre los emprendedores; en especial aquellas de mayor dimensión o de ámbito urbano, olvidándose de una gran parte de profesionales que desarrollan su trabajo dentro de sus límites geográficos. No obstante hay que reconocer frente a aquellas la labor de las administraciones locales de territorios eminentemente rurales, conscientes de sus recursos de base local y que siguen apostando por ellos. En especial los relacionados con temas agroalimentarios, forestales o de servicios a la comunidad.

Sin embargo, es tan emprendedora la persona que da la imagen estereotipada, como un fontanero, un agricultor, un dentista, un artesano, o un fabricante de tuberías, ya que para todos y cada uno de ellos emprender va a conllevar, entre otros:

  • Arriesgar su capital, talento y tiempo.
  • Encontrarse con imprevistos, que les hundirán o fortalecerán.
  • Desarrollar sus capacidades de gestión en la actividad.
  • Confiar en otras personas, aun a riesgo de ser engañado.

Desde esta perspectiva se hace interesante apostar por una política integradora, que reivindique las distintas imágenes del emprendedor, mostrando al público en general que tanto valor tiene un tipo como otro, y que con independencia del número de puestos de trabajo que genere como de su proyección internacional ambos son necesarios para el tejido económico de un país.

¿Consideras que se debería promocionar más la imagen real del emprendedor? ¿Cómo? ¿Consideras que la imagen estereotipada daña a los emprendedores como colectivo, o que les es beneficiosa?

 

Llega Iniciativa Local, una nueva forma de entender el desarrollo socioeconómico.

Llega Iniciativa Local, una nueva forma de entender el desarrollo socioeconómico.

 

¡Bienvenidos a nuestra Página! ¡Bienvenidos a nuestro Blog!

Estás ante el lanzamiento de Iniciativa Local, un proyecto emprendedor que a lo largo de 2014 configuraremos como empresa social, con la misión de promover y mejorar condiciones y procesos socioeconómicos locales, incidiendo en especial en los resultados productivos de los profesionales, empresas y organizaciones, desde una perspectiva sostenible, tanto en España como en Latinoamérica.

En un mundo donde la mayor parte de la economía es especulativa y supeditada a intereses que transgreden los intereses de las personas y la soberanía económica de las naciones, queremos hacer una apuesta por la economía real, la que está presente en el ámbito en que desarrollamos nuestras vidas, aquella que posibilita que los proyectos de las personas sean realizables y que permite que los territorios estén vivos y sean dinámicos.

Si, por un lado, eres profesional autónomo, empresario o emprendedor, y creas y apuestas por tu trabajo, o deseas mejorar tu proceso productivo y/o el de tu equipo humano, poner en valor los recursos de tu entorno inmediato para iniciar o mejorar tu actividad profesional, entonces éste es un sitio que te interesará seguir.

Si, por el contrario, lideras o gestionas una organización, pública o privada, o formas parte de su personal técnico, y tienes interés en la promoción económica y social de las personas y el territorio en que trabajas, necesitas reforzar el funcionamiento de tu entidad, o consideras que quieres optimizar tus conocimientos y recursos, entonces no dejes de prestarnos atención.

En ambos casos estamos seguros de que tu interés por nosotros irá incrementándose con el tiempo. Además, hemos concebido Iniciativa Local como grupo de trabajo abierto y colaborativo en torno a cuyo núcleo pivotan diferentes profesionales como tú que, de manera libre y comprometida, desean contribuir con su experiencia y talento al desarrollo socioeconómico local.

Desde este Blog vamos a analizar y explicar múltiples aspectos que inciden en la viabilidad de nuestras empresas y organizaciones sociales o institucionales. Esperamos aportar y canalizar conocimiento útil para las personas y entidades que protagonizan el desarrollo socioeconómico local. Inicialmente publicaremos dos o tres artículos de interés para las personas que desarrollan actividades económicas u organizativas, y progresivamente iremos incorporando nuevos instrumentos y publicaciones que estamos seguros contarán con tu interés.

Durante estos primeros meses de actividad, de forma paralela a la consolidación progresiva de nuestra actividad, iremos abriendo canales de participación e implicación de todas aquellas personas que sintáis compromiso con el desarrollo de los territorios y sus gentes.

Por el momento, y de forma inicial, os invitamos a participar de las preguntas abiertas con las que finalizaremos los artículos del Blog; si consideráis que podéis hacer alguna aportación interesante, o discrepáis de nuestras palabras, estamos abiertos al diálogo constructivo y razonado. Vuestra opinión nos interesa y nos importa.

Finalmente, no nos queda más que animar vuestra participación y seguimiento en las Redes Sociales. Y por supuesto que disfrutéis junto a nosotros, pues Iniciativa Local somos en definitiva todos, personas implicadas con el desarrollo y prosperidad del entorno que nos rodea.